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Luís Céspedes Peña

Por Luis Céspedes Peña

Uno de los principales errores de determinados sectores políticos en diferentes países, es el de no entender cuando los pueblos apoyan o rechazan el procedimiento de algunos de sus principales líderes.

Un líder político, para lograr la sumatoria, debe aprender a describir qué cosas les gustan a los ciudadanos y cuáles no.

Este es el típico procedimiento negativo del venezolano Henrique Capriles, líder de una oposición que ya debió haber llegado al poder, pero como abandonó el proceso de concientización que aplicó cuando comenzó a desarrollar su talento, para abrazar el de la ilegalidad, la mayoría lo sigue rechazando en las urnas electorales.

¡Pero Capriles y los promotores de la ilegalidad venezolana no lo entienden! Debemos admitir que esa oposición dirigida por Capriles, hizo temblar al propio líder carismático, el inolvidable coronel Hugo Chávez Frías, ya en la Presidencia de la República, quien no impuso el poder, sino que cuando observó que había ciertas debilidades en su gobierno, se iba a los campos a trabajar la tierra acompañando a los agricultores, a construir escuelas y centros productivos de riquezas.

A sus barrios, como el coronel decía, se iba a escuchar sus problemas y disponer soluciones. ¡Es así como se ganan las elecciones! No es verdad que esos sectores les van a hacer casos a Capriles y los promotores de un golpe de Estado.

En democracia, el poder se gana a través del voto popular y los opositores venezolanos no cuentan con la mayoría de electores para ganar comicios. Es por esa razón que la postura de la Organización de Estados Americanos (OEA), de disponer consultas de cancilleres para analizar la situación de Venezuela, es una intervención que debe ser rechazada por los verdaderos demócratas del mundo.

El Presidente Nicolás Maduro está dirigiendo el poder porque la mayoría de su pueblo lo apoya. Las elecciones ganadas por Maduro, supervisadas por la propia OEA, demostraron que fueron limpias y si los opositores quieren gobernar a esa nación, deben renunciar a su intención de querer llegar al poder a través de un golpe de Estado antidemocrático, aunque parece que les será muy difícil, debido a la desconfianza que ellos “sembraron” en su propio pueblo.

La postura del Gobierno de la República Dominicana, de apoyar  el sistema constitucional de Venezuela, es correcta.

Tenemos que decir que también en nuestro país hay sectores políticos que fueron rechazados en las elecciones pasadas, pero quieren alcanzar el poder sin contar con los votos.

¡Pero están perdiendo el tiempo, allá y aquí!  Aún con los problemas que tienen ambas naciones, la mayoría de sus habitantes quiere vivir en paz.

La advertencia hecha por la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS), de que el Movimiento Verde debe ser prudente en su procedimiento, porque  puede desnaturalizar la causa, es una evidencia de que los inversionistas también están conscientes de que  ahí hay grupos de “soñadores”.

El problema es que los de allá y los de aquí saben que están actuando incorrectamente, pero piensan que metiéndole miedo al pueblo, van a lograr  apoyo para llegar poder sin contar con el voto popular.

¡Eso lo que hace es alejarlos más! Es que los inversionistas, los electores de barrios y campos no quieren recordar los tristes días de la revolución de Abril de 1965, en el caso dominicano.

El que quiere dirigir el poder, debe contar con el respaldo de la mayoría del pueblo, en Venezuela, República Dominicana o cualquier otra nación democrática. No es verdad que grupos opositores dominicanos, siguiendo un procedimiento parecido al de  los adversarios venezolanos, van a derribar del poder al Partido de la Liberación Dominicana y aliados. ¡Están perdiendo el tiempo!

Gracias por leernos.

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