Dirigentes del FALPO lanzaron "M" al edificio de la Suprema Corte de Justicia. Archivo

JOSÉ ALFREDO ESPINAL

joseespinal.hoy@gmail.com

SANTIAGO, RD.- Si se aplaude que El fin justifica los medios, según la frase atribuida a Nicolás Maquiavelo, la “M” (heces) lanzada por dirigentes del Frente Amplio de Lucha Popular (FALPO), al edificio de la Suprema Corte de Justicia, sería un acto de heroísmo en una sociedad que se siente hastiada por la impunidad y la poca fe en la justicia dominicana.

Pero, la actitud asumida por el FALPO ha sido y con razón, atacada por el sector oficial y una parte importante de la sociedad civil que entiende que fue una acción vandálica e improcedente  en un país con un sistema democrático.

También, hay un amplio sector de la sociedad dominicana que, aunque permanezca en silencio para no ser incluido entre los vándalos, respalda este tipo de acontecimiento.

Los dirigentes populares justifican lo sucedido porque entienden que el sistema de justicia en el país no funciona.

Cada quien, correcto o no, buscará el método que cree más impacto y provoque mayor atención de la opinión pública. Las consecuencias futuras legales que imponga la autoridad o la condena moral que propugne algún sector en particular, será el riesgo de quien o quienes asuman ese tipo de protesta.

Lo cierto es que con justificación o no, la “M” que lanzó el FALPO a la Suprema Corte de Justicia deberá servir de reflexión. Si la “M” se expande en el país por el disgusto de que cada ciudadano porque cree que impera la impunidad, entonces habrá hedor por mucho tiempo en el país. Ese tipo de  “fragancia no grata” es el desenlace al que muchos tememos.

La paz social es innegociable y la aplicación real de la justicia es un ingrediente fundamental para lograrla.

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