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Luis Rojas
José Luis Rojas. Archivo.

José Luis Rojas

Especial/Caribbean Digital

 

 

SANTO DOMINGO./ Hoy como nunca antes, directivos y ejecutivos de las empresas e instituciones desean contar con colaboradores y clientes que sean leales a sus ideas, decisiones, proyectos productos y/o servicios. Sin embargo, sus acciones solo se limitan a reclamarles a éstos que sean leales, como si la lealtad fuese algo que se gana por arte de magia.

Luis Rojas
José Luis Rojas. Archivo.

Los directivos y ejecutivos que pretenden ganarse la lealtad de sus colaboradores, tendrán que ayudar a crear un clima de confianza, en el que se reconozcan las contribuciones de todos y se ponga en práctica la comunicación asertiva.

Es importante saber que la lealtad jamás podrá producir los frutos deseados, si la persona que la reclama padece de resentimiento, intolerancia, falta de inteligencia emocional y emplea el poder para agredir y chantajear a sus colaboradores.

A propósito de la lealtad, Robert Townsend, ex consejero delegado de Avis, en una ocasión dijo: “Sé por experiencia que la gente que se gana la confianza, la lealtad, el entusiasmo y las energías de los demás con rapidez, es la que otorga el mérito a las personas que realmente han hecho el trabajo…”.

Asimismo, Stephen M. R. Covey, en su libro: “El factor confianza” ha planteado que: ” Una manera importante de mostrar lealtad es otorgar el mérito a otros, reconocerles su parte en el logro de resultados. Al otorgarles el mérito, no solo afirmas el valor de la contribución individual, también creas un entorno en el que la gente se siente animada a ser innovadora y a colaborar y compartir libremente sus ideas, disparando el multiplicador de la confianza”.

Como se observa, una forma práctica y creativa de crear lealtad y confianza, es concediendo el merito a los demás con generosidad. Recuérdese que la lealtad es una virtud, un compromiso con los ideales y con las personas que se interactúa.

La lealtad está íntimamente ligada al carácter de una persona, a su valor y honor. En fin, la lealtad es un camino de doble vía, que para cultivarse requiere esfuerzos y compromisos de todas las partes.

Otro obstáculo que liquida la lealtad, es el hecho de hablar negativamente en ausencia de los demás. Constituye una falta de lealtad calumniar a la gente o de no hacerle justicia cuando no se encuentran en condición de defenderse. En este sentido, se ha dicho que hablar acerca de los demás cuando no están presentes, es una demostración de falta de lealtad, lo cual tiene un efecto importante en las relaciones de confianza.

En definitiva, la lealtad es algo que se construye y consolida día a día, mediante la congruencia entre el ser y el parecer. Para ganársela, es necesario cultivarla y demostrarla frente a los demás.

 

 

Publicado el lunes 19 de diciembre de 2011, en mi columna
semanal: “El valor de la imagen”, en la sección de economía del periódico Hoy.

Caribbean Digital lo reproduce con el consentimiento de su autor.

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