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Foto cortesía de Google.

JOSE ALFREDO ESPINAL

Editor/Caribbean Digital

Joseespinal.hoy@gmail.com

SANTIAGO, República Dominicana./ Recuerdo que en el pasado reciente cuando alguien cometía un hecho ilícito la autoridad policial iba a apresarlo a su propia casa y si este no estaba en ese momento pues procedían a arrestar a su padre o a otro miembro de la familia hasta que apareciera al que buscaban.

Foto cortesía de Google.

Con el Nuevo Código Procesal Penal este tipo de abusos están quedando en el pasado.

Sin embargo, en el ámbito profesional esta macabra práctica existe, pero de otra manera, es decir, un poco más diplomática.

En República Dominicana, en Santiago, específicamente, es sabido de ejecutivos que se dan a la tarea de presionar a  los patronos porque en un momento determinado sintieron que un empleado suyo afectó sus intereses.

Son puros y simplemente unos engreídos, que por un simple poder político o empresarial que ocupan de manera efímera, ya quieren hacer leña del árbol caído.

Es común que si alguien habla  sobre algún tema en particular, de inmediato, aparece un “guanajo” , ignorante mental que intentando ganarse adeptos de sus superiores trata de denigrar a cualquiera, inclusive hasta los de su misma clase.

Por simplezas quieren amordazar a muchos. Utilizando su poder que le otorga un puesto que es del Estado “de todos”,  para colocar anuncios, ciertos funcionarios que dicen llamarse  “amigos y colegas” son los que te tienden el anzuelo.

Lo peor del caso es que ese tipo de gente te saluda, te abraza y te sonríe como si nadie supiera de qué  son capaces sus lenguas y sus manos.

En cualquier tipo de situaciones, empresas públicas y privadas,  se dan muchos de esos fenómenos.

Hagan lo que les parezca. De mi no tengan temor. Los acepto como mis amigos, con sus defectos y virtudes.

El creador del cielo y de la tierra, en su momento, hará la justicia.  De eso tengan la seguridad.

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