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Hay una batalla en marcha. Una batalla que lleva librándose durante cientos de miles de años: la lucha entre perros y gatos. Antes de que los felinos llegaran a América, había más de 40 especies distintas de cánidos. Hoy, fruto de esa lucha, solo quedan nueve.

Sin embargo, en las últimas semanas ha aparecido un estudio que sugiere que tigres, leopardos y doles (una especie de perro salvaje asiático) coexisten sin problema en varias reservas indias. ¿Estamos antes el fin de una de las mayores batallas de la historia natural?

Montescos y capuletos

Arthur Heyer The Bulldog And The Cat

Como repite constantemente Javier Arcos: la evidencia de que los gatos y los perros se llevan mal es muy muy fuerte. No solo tenemos el folclore tradicional (en Europa, Asia o África), sino que en estado natural los grandes felinos y los cánidos salvajes no suelen cohabitar las mismas zonas.

La competencia entre estas dos familias ha sido una constante a lo largo de la historia

El motivo más evidente es que son las dos familias de carnívoros que han entrado, tradicionalmente, más en competencia. Los felinos por parte del suborden feliformia y los cánidos por parte del suborden caniforme.

A lo largo de la historia evolutiva, las hienas (que eran insectívoras y se parecían más a los proteles actuales), los osos y los carnívoros marinos jugaban en “otra liga”. Pero cánidos y felinos competían directamente por comida, espacio y otros recursos vitales.

Incluso se comen entre sí cuando surge la oportunidad. Está documentado que los leones comen licaones y los lobos, gatos salvajes. Tanto es así que donde hay más felinos hay menos cánidos y viceversa. O eso dicen los datos.

felinos Distribución y diversidad de felinos en el Mundo
cánidos Distribución y diversidad de cánidos en el mundo

El ejemplo más llamativo quizás sea América. La llegada de los felinos al continente americano nos da un excelente ‘experimento natural’ para estudiar cómo estas dos familias de animales compiten entre sí: con la llegada del competidor desaparecieron más de 40 especies de cánidos. De hecho, esta competencia fue el factor más importante para el desarrollo de las especies de cánidos norteamericanos. Más que los cambios climáticos o los problemas ecológicos.

¿Llamados a (no) entenderse?

Cantwealljus

Por todo esto resulta muy curioso que se hayan encontrado zonas de la India donde doles, tigres y leopardos coexisten aunque compitan por gran parte de los recursos. Gracias a docenas de cámaras no invasivas y a la monitorización de individuos, se registraron más de 2.500 imágenes que demuestran esa cohabitación.

La gran duda, de cara a la conservación de las especies, es hasta qué punto esa lucha es modificable

Es cierto que en algunas de estas zonas los doles cazaban de día y los felinos de noche, pero en otras zonas (con menos abundancia de recursos) las actividades de ambas se superponen.

Según los investigadores, presionadas por las condiciones ecológicas, las especies desarrollan adaptaciones particulares para aprovechar distintos tamaños de presas, distintos horarios o distintos tipos de hábitats.

Esta información es fundamental porque da pistas muy interesantes para mejorar las estrategias de conservación. Tanto los grandes felinos como los cánidos salvajes suelen ser especies en peligro. Todo esto nos permitirá diseñar mejor las reservas naturales y los esfuerzos de conservación.

Como perros y gatos

fefe

Pero además nos da claves sobre porque perros y gatos, criados en el mismo entorno, pueden convivir sin (demasiado) problema. Los perros provienen de una lobos muy sociables, mientras que los gatos vienen de los solitarios gatos salvajes de Arabia. Es decir, viven en mundos evolutivos distintos y sus diferencias son en buena parte irreconciliables.

Pero los cambios ecológicos y las condiciones climáticas hacen extraños compañeros de cama: lo que muestra la cohabitación de la India es que el mundo cambia y los seres vivos tenemos una importante flexibilidad para adaptarnos a esos cambios. Cada vez hay más expertos sugiriendo precisamente eso: el cambio climático y la degradación ambiental pueden alterar equilibrios evolutivos tan profundos como la épica batalla entre perros y gatos.

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