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Los dominicanos no encuentran que hacer con la carestía de la vida. Foto de archivo.

José Alfredo Espinal

Editor/Caribbean Digital

Los supermercados no han dejado de ser la casa del terror en República Dominicana.

SANTIAGO, República Dominicana.-.  No se trata de acabar al gobierno y mucho menos se trata de un atentado a la sensibilidad de los oficialistas candidatos  a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, respectivamente.

Los dominicanos no encuentran que hacer con la carestía de la vida. Foto de archivo.

Pero lo que la mayoría del pueblo dominicano aun no ha podido entender es cómo se ha mantenido cierta estabilidad cambiaria en el mercado nacional, reconocida, incluso hasta por la oposición política, y sin embargo, ese reflejo no se corresponde con el actual costo de la vida.

Hartos están muchos, dentro de los cuales personas que de una u otra forma se benefician directamente del gobierno, porque han visto que el valor del precio del dólar ha estado muy estable en los últimos años en comparación  con el peso dominicano durante el periodo 2000-2004.

Empero, la realidad le da en la cara a la gente cuando se dirigen a los supermercados, a las farmacias, a las ferreterías, a las tiendas y otros centros comerciales, a parte del alto costo en la tarifa energética y el agua potable.

No se trata simplemente de una estabilidad macroeconómica, sino de una realidad del alto costo de la vida que afecta a la masa pobre del pueblo dominicano que no se ha beneficiado en nada con un dólar por el suelo.

A continuación, una forma de llamar la atención de las autoridades sobre los precios reales de solo algunos productos, excluyendo a los mas importantes de la canasta familiar.

Actualmente, con un dólar al 39X1, en los supermercados donde están supuestos a visitar los consumidores de bajos recursos,  para un ciudadano comprar nueve limones tiene que pagar la suma de RD$75.00 pesos, cinco naranjas dulces por RD$50.00 pesos, un repollo por RD$35.00 pesos y doce chinolas por la suma de RD$105.00 pesos.

Para que no se cunda el pánico, en esta oportunidad no se van a citar los precios de los combustibles, el arroz, los azúcares, los aceites, las habichuelas, los pañales desechables, la leche para los niños, los productores enlatados, el cartón de huevos y mucho los mariscos.

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