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La incertidumbre puede jugar en contra del desempeño económico de México, estima la calificadora de riesgo Standard and Poor’s (S&P).

Según el más reciente pronóstico de la firma, las dudas que se ciernen sobre las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) podrían causar la volatilidad del aparato productivo mexicano y su eventual “enfriamiento”, refiere La Jornada.

El peligro, estiman los analistas, es que las rondas culminen sin un acuerdo satisfactorio para las partes y termine por rescindirse el tratado, tal como lo prometió el presidente de EE.UU., Donald Trump.

Aunque la calificadora afirma que la solidez del sistema financiero mexicano es capaz de resistir el embate de una salida del TLCAN, las repercusiones serán inevitables, indica el portal Expansión.

Preparativos

Este miércoles arranca la quinta ronda de negociaciones del tratado en México. En la víspera, los mercados en el país latinoamericano cerraron a la baja ante la fuerte expectativa de la reunión y la significativa caída de los precios del petróleo, precisa Reuters.

El pasado lunes, el canciller mexicano Luis Videgaray dejó en claro que aunque la primera apuesta es alcanzar una renegociación favorable para las partes, el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ya prepara una respuesta “macroeconómica” para afrontar el probable retiro de EE.UU.: “Tenemos que estar preparados para todos los escenarios”, sostuvo, citado por El Universal.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) también se pronunció esta semana para alertar sobre el efecto negativo para la economía que tiene “la prolongada incertidumbre por el ritmo” de las negociaciones, por lo que desde ahora prevé una ralentización del crecimiento en el primer trimestre de 2018, informa Milenio.

El FMI también advirtió que la desaceleración económica en el arranque del próximo año estará vinculada a las próximas elecciones presidenciales, un factor que no mantiene indiferente ni al Gobierno ni a la oposición: el futuro del tratado, firmado por primera vez en 1994, se convertirá en un asunto medular en la agenda de todos los sectores políticos. 

EE.UU., con cautela

Pero mientras la economía mexicana se resiente por las especulaciones sobre el porvenir del TLCAN, en EE.UU. mantienen un tono de reserva ante las negociaciones en puerta.

El secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, afirmó este martes que su Gobierno busca alcanzar algún “trato sensato”. A juicio del funcionario, si hay una de las partes que “no está preparada” para retirarse, es evidente que “va a perder”, pero reiteró que Washington está dispuesto a dejar el tratado si no se resuelven los “problemas clave”.

“No hay nada por dado hasta que todo esté acordado”, aseveró por su parte la embajadora estadounidense en México, Roberta Jacobson, citada por Excélsior. “Todos los negociadores trabajarán de manera muy ardua y tienen mucho que hacer”, agregó.

La urgencia de México por concretar el acuerdo es que su desmembramiento podría costarle entre 1,5 y 2,5 % de su PIB, además de un alza en la inflación y la imposibilidad de arrancar un ciclo de expansión económica en el corto plazo, advierte un estudio del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC). Con unos comicios en ciernes, no es una situación favorable para el Gobierno actual.

Nazareth Balbás

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