Una investigación realizada por especialistas sirios determinó que no fue accidental la destrucción, el 7 de enero, de un puente automovilístico provisional construido por ingenieros militares rusos en septiembre del año pasdo.

Según el periódico oficial del Ministerio de Defensa ruso, Krásnaya Zvezdá, el puente erigido en las afueras de Deir ez Zor –de 212 metros de longitud– fue traspasado a las autoridades sirias el 1 de octubre y desde entonces sirvió para el paso de personas, transporte y cargas. La construcción “contribuyó de una mejora significativa a solventar la situación humanitaria en los distritos de la orilla izquierda del Éufrates, a donde regresan los refugiados, luego de que otros puentes fueran destruidos en los combates”, destacó el medio.

El 6 de enero, pese a que en la región no hubo fuertes precipitaciones, el nivel de agua del Éufrates subió en varios metros, en tanto que la velocidad de su flujo se duplicó. Al día siguiente, el puente se derrumbó.

Según el rotativo, la investigación “mostró que el brusco cambio en el cauce de las aguas se produjo por la apertura deliberada de esclusas en la presa de la planta hidroeléctrica Et Tabka, situada en territorio dominado por las formaciones de oposición y bajo el control de la ‘coalición internacional’ liderada por EE.UU.”.

El medio señala que no hubo razón técnica alguna para una descarga repentina del agua de la presa y que, de acuerdo con expertos, esa medida pudo tener otro objetivo. En ese sentido, incida el periódico, no se excluye que con ello “la parte estadounidense haya emprendido –a través de otras manos- un intento de evitar el fortalecimiento de la autoridad legítima del Gobierno sirio en la orilla izquierda del Éufrates, es decir, en las zonas donde EE.UU. está tratando de aumentar su propia influencia”.

Fuente de noticia