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Luz María Fernández Gil, educadora.

Por Luz María Fernández Gil

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD.– Juan Pablo Duarte y Diez nació en la ciudad de Santo Domingo el 26 de enero de 1813, durante una época de atraso y miseria conocida como el de la “España Boba“.

Luz María Fernández Gil, educadora.
Licenciada Luz María Fernández Gil, educadora.

Desde niño sintió un profundo amor a los estudios, fue instruido y educado por uno de los más sabios profesores de entonces, Juan Vicente Troncoso. A Duarte les acompañaba un gran deseo de superación y esto les llevó a tener unos conocimientos vastos sobre muchas áreas del saber.

Juan Pablo Duarte.
Juan Pablo Duarte.

Perteneció a la clase media de la época y realizó una intensa vida social que le pone en contacto con los más importantes sectores de la pequeña burguesía urbana de la época. Esa relación y participación con la vida social es que le permite darse cuenta del sentimiento patriótico que se alojaba en su interior el cual les llevaba a rechazar la presencia de los haitianos en el país.

El gran “mérito“ de este ilustre y noble prócer de la patria dominicana, gran político y patriota es que supo interpretar el momento histórico que vivía la nación dominicana y que tenía la determinación firme de acabar y de no aceptar la dominación haitiana de un dictador atrasado y envejecido como lo era Jean Pierre Boyer.

Según expone El doctor Joaquín Balaguer en su libro “ El Cristo de la Libertad“ nuestro gran patricio era desde niño un excelente ser humano, con unos principios cristianos claros y definidos que lo inmortalizan como un gran apóstol, apegado a la lectura y ávido de conocimientos, desarrolló grandes competencias  sobre muchas disciplinas e idiomas. Después de haber realizado una discreta labor de proselitismo funda la sociedad secreta La Trinitaria“, que daría al traste con la proclamación de la República Dominicana y con la salida de los haitianos de nuestro suelo.

Duarte tenía un profundo y definido concepto de lo que era la nación dominicana y de sus integrantes. En su proyecto de constitución dice de manera clara que la bandera dominicana puede cobijar a todas las razas. Tenía una concepción de la República, como sólo los tienen los verdaderos patriotas. Sus cualidades se concretizan en republicano, anticolonialista, liberal y con una mentalidad progresista, muy avanzada para aquella época.

El amor que le tenía a su patria les hizo contraer sagrados compromisos para con la futura generación, fue un hombre con el concepto de lo que era la libertad, fiel y perseverante con una visión progresista y de abundancia para su pueblo. Si Duarte pudiera ver la pobreza que exhibe la sociedad de hoy, estaría consternado. Duarte soñaba con poder ver a su patria reunidos  y gozando de independencia y autonomía.

Rosa Duarte, la hermana de nuestro patricio en su “ Diario“, exponía “ sobre el gran apego a la ley del patricio, era un hombre apegado a lo que era la ley del derecho, y a los conspiradores de la ley, Duarte, les decía:

“La ley es la que da al gobernante el derecho de mandar e imponer al gobernado la obligación de obedecer; por consiguiente, toda autoridad no constituida con arreglo a la ley es ilegítimo y por tanto no tiene derecho alguno a gobernar ni está en la obligación de obedecerla”.

Duarte se refería al respecto: 

“Ningún poder de la tierra es ilimitado… ni el de la ley tampoco”, sentenció Duarte.

Al igual que a Jesucristo, que fue, el más grande entre los hombres que registra los anales de la Historia que fue objeto de la censura, la calumnia, la envidia y la traición, así ha pasado con nuestro patricio, el más puro de todos los dominicanos.

El legado de Juan Pablo Duarte, hoy más que nunca, debe tener un profundo valor para todos los dominicanos y las dominicanas. Jamás  se debe permitir que su gloria y honra sean mancilladas y vejadas por ciudadanos indignos que no atinan a entender el gran sacrificio de nuestro líder y mentor. Circunstancias ya conocidas llevaron a nuestro patricio a abandonar nuestra patria, pero sus ideales y el deseo de liberar su patria siempre estuvieron en su mente y en su corazón. Falleció en Caracas, Venezuela, un 15 de julio de 1876 a los 63 años de edad. ¡Loor a ese gran héroe de la patria dominicana!.

 

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