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José Manuel Castillo

José Manuel Castillo 
Especial/Caribbean Digital

 

Santiago, República Dominicana.- Para nadie es un secreto que la Iglesia Católica, la oligarquía y los militares corruptos, con el apoyo de los Estados Unidos, fueron los autores del golpe de estado al gobierno constitucional del profesor Juan Bosch el 25 de septiembre de 1963.

José Manuel Castillo
José Manuel Castillo

Los sacerdotes Láutico García y Marcial Silva, quienes eran capellanes de las Fuerzas Armadas Dominicana, le declararon la guerra a Juan Bosch, los religiosos lo acusaron de comunista, usaron los pulpitos, colegios y la misma Fuerza Armada para desacreditar al candidato del PRD en las elecciones de 1962.

Los padres García y Silva utilizaban los medios de comunicación de la Iglesia Católica para difamar al PRD y a su líder, las emisoras Radio Santa María en La Vega, Radio Libertad en Santiago, Radio Sol en Higüey y la revista Amigo del Hogar, fueron tribunas para llamar al pueblo a no votar por el partido blanco.

Los cabecillas católicos no perdían ni un instante para atacar a Bosch y acusarlo de Anticristo, en medio de esa lucha de la Iglesia contra Bosch, el obispo Emmanuel Clarizzio fue nombrado nuncio apostólico a mediado del año 1962, Clarizzio era un sacerdote anticomunista, antigobiernos liberales y de inmediato se puso al frente de la lucha contra el partido blanco, para impedir que Juan Bosch ganara las elecciones del 20 de diciembre de ese mismo año.

Cuando la jerarquía de la iglesia vio, que el triunfo de Bosch en las elecciones era inminente, de inmediato los obispos y sacerdotes difundieron una gran cantidad de calumnias e informaciones manipuladas con la finalidad de crear confusión y el caos entre los dominicanos.

Los religiosos mintieron en infinidad de veces, denunciaron falsas campañas y acusaciones contra el PRD y su candidato, advirtieron que si Bosch ganaba las elecciones, llegaría el caos la inestabilidad política y otro Fidel Castro gobernaría el país.

Mientras los obispos y sacerdotes atacaban abiertamente a Bosch y al PRD, monseñor Clarizzio coordinaba con los militares corruptos y la oligarquía para ejecutar la estrategia política con el objetivo de impedir el triunfo blanco.

La desesperación arropó tanto al Clero, que en noviembre de 1962, pusieron a circular un rumor de que si Bosch ganaba las elecciones, El Concordato y El Vicariato serian eliminados.

Juan Bosch respondió y acusó a los sacerdotes Marcial Silva y Láutico García de orquestar esa campaña, pero de nada sirvió, los obispos continuaron el ataque.

En el mes de diciembre y faltando pocos días para el proceso electoral el padre García desafió a Bosch a un debate televisivo para demostrar que era comunista, Bosch aceptó el debate y ridiculizó al sacerdote, llenado este de más odio hacia el próximo presidente.

Finalmente los ataques de los religiosos no impidieron que el 20 de diciembre de 1962 el profesor Juan Bosch resultara electo presidente de la República Dominicana con más del 50 por ciento de los votos.

El nuevo presidente empezó un arduo trabajo para recuperar el país y la misma Iglesia dió su apoyo al nuevo mandatario, un apoyo interesado, ya que la Iglesia no quería que Bosch les quitara los privilegios que el dictador Rafael Leónidas Trujillo les había otorgado.

Hubo una tregua por parte de los religiosos, pero cuando ellos se enteraron que el gobierno había sometido ante el Congreso Nacional, un proyecto de constitución de la república, el cual era muy liberal y eliminaba privilegios de la oligarquía, los militares corruptos y la Iglesia.

El proyecto llenó de preocupación en la alta esfera católica y de inmediato fue declarada la guerra una vez más, los sacerdotes, los militares corruptos y la oligarquía, reorganizaron un frente antiBosch, lanzaron consignas anticomunistas contra el gobierno y empezaron una etapa de boicot contra las autoridades gubernamentales.

Los artículos 25, 30 y 57 del proyecto de constitución, los cuales decían que, prohibía la posesión de tierra en cantidad excesiva, serian sancionados los monopolios y establecía la libertad de creencia, de conciencia y la libertad de profesión en todas las religiones, respectivamente.

Al ver los católicos afectados sus intereses con la nueva Carta Magna, se unieron a los empresarios y militares corruptos, con la ayudad del gobierno norteamericano y orquestaron un plan para derrocar a Juan Bosch, consumándose este, siete meses después del acenso al poder del partido blanco.

Todos los gobiernos que han pasado por la República Dominicana, han tenido que beneficiar a la oligarquía católica, sin importar si el que estuviera en el poder llenara de sangre los hogares dominicanos, como ocurrió con Trujillo, donde la iglesia se mantuvo en silencio, por el solo hecho de que el dictador los callabas con dinero y privilegios.

 

Con información del libro “Iglesia Católica y Oligarquía” del periodista Esteban Rosario

 

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