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El islamista Mohamed Morsy.

Caribbean Digital

El Cairo,  (PL) El islamista Mohamed Morsy, candidato del Partido Libertad y Justicia (PLJ), se convirtió hoy en el primer presidente tras la renuncia de Hosni Mubarak en 2011 y el único civil en la historia de Egipto.

El islamista Mohamed Morsy.

Según el resultado definitivo ofrecido en rueda de prensa por el jefe de la Comisión Suprema Electoral Presidencial (CSEP), Farouq Sultan, el también dirigente de la Hermandad Musulmana (HM) se impuso con el 51,73 por ciento de los votos.

Morsy disputó la primera magistratura del país con Ahmed Shafiq (48,27 por ciento), el último primer ministro nombrado por Mubarak días antes de dimitir, y quien se había declarado vencedor de la consulta realizada los días 16 y 17 de este mes.

Sultan precisó que el nominado por el PLJ obtuvo 13 millones 230 mil 131 votos frente a los 12 millones 347 mil 380 de Shafiq, luego de un escrutinio cuestionado por más de 460 denuncias de violaciones presentadas por ambos contendientes.

La victoria del candidato islamista generó una súbita demostración de júbilo entre los miles de seguidores acampados desde hace días en la emblemática plaza Tahrir de El Cairo, con gritos de “Morsy, raís” (presidente, en árabe) y “Erjal” (vete) en alusión a los militares.

El portavoz de la campaña de Morsy, Gehad El-Haddad, aseguró a medios locales que el mandatario electo dirigirá un discurso a la nación en las próximas horas, con un llamado a la unidad y a la moderación, para disipar dudas sobre un gobierno de los islamistas.

El titular de la CSEP reconoció la existencia de irregularidades, pero consideró intrascendentes la mayoría de quejas presentadas por los abogados de Morsy y Shafiq, quien también se había declarado vencedor.

Según constató Prensa Latina, tras la rueda de prensa en el barrio de Ciudad Nasser, decenas de vehículos circulaban con sus ocupantes accionando bocinas y encendiendo luces, pese a ser de día, en señal de júbilo por el triunfo de la cofradía musulmana.

De momento, fue casi imperceptible la reacción de los partidarios de Shafiq, que desde ayer se habían concentrado en esa misma zona del norte de El Cairo proclamando de forma anticipada su triunfo.

Analistas coincidieron que, pese al resultado que apacigua los ánimos sobresaltados de los islamistas, el principal reto del futuro mandatario será consolidar la frágil democracia en Egipto y distanciar a los militares del centro de la vida pública del país.

El nuevo jefe de Estado egipcio carecerá de ciertos poderes negados por decreto de la Junta Militar, como la condición de comandante en jefe del Ejército o la facultad de declarar la guerra, a menos que cuente con el beneplácito de la institución castrense.

Además, tendrá que conducir una nación sin parlamento ni Constitución, texto en el que los islamistas pretenden afianzar su dominio, a pesar del rechazo de sectores laicos y liberales.

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