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Dr. Arcenio Estévez Medina. Archivo.

Dr. Arcenio Estévez Medina

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD./   Las infecciones de vías urinarias son procesos que pueden afectar los riñones, la vejiga o la uretra.  Muy raras veces comprometen a los uréteres.  Son más frecuentes en las mujeres que en los hombres y los casos se ven producidos en un número mayor de personas por bacterias gram negativas con la Escherichia coli a la cabeza, representando más del 80 por ciento de los afectados, aunque también podemos encontrar produciendo la enfermedad a bacterias como proteus, klebsielas y pseudomonas.

Dr. Arcenio Estévez Medina. Archivo.

   La mujeres sufren más del problema porque tienen la uretra más corta que los hombres y con las relaciones sexuales los microbios pueden ser llevados al meato (hoyito por donde sale la orina). De aquí pasan a la uretra y de ésta a la vejiga, inflamándola, es el trastorno conocido como cistitis.  

Entre las mujeres tienen mayor riesgo de sufrir de este mal las sexualmente activas, sobre todo las que cambian con frecuencia de pareja y en este grupo encontramos produciendo las afecciones en mayor proporción al virus del herpes, la Chlamydia trachomatis y la Neisseria gonorrhoeae.

Mecanismo de producción.

   La orina normal es ácida y estéril, o sea, que no tiene microbios.  Cuando los mecanismos defensivos del cuerpo están bien hay poca posibilidad de que se produzca una infección de vías urinarias.  Por eso si las bacterias llegan a la uretra y a la vejiga son eliminadas de manera regular por el chorro de la orina, la dilución y su grado de acidez.  El problema está cuando se pierden estas condiciones.       

Manifestaciones clínicas.

   Una persona puede tener infección en las vías urinarias y no presentar síntomas.  Por esa razón muchas veces algunos no creen cuando el médico les informa que están afectados por esta enfermedad.  En numerosos casos el enfermo tiene como única manifestación el aumento de la cantidad y el número de veces que orina.

   El afectado también puede sentir necesidad urgente de orinar, ardor en el caño de la orina (uretra), dolor lumbar, que a veces se irradia al testículo o al labio mayor del mismo lado en caso de que sea hombre o mujer respectivamente.  La enfermedad también puede presentar dolor por debajo del ombligo y el aspecto de la orina puede ser borroso, de color lechoso o rojo.  La mayoría de los casos no presenta fiebre a menos que el proceso afecte al riñón.

¿Cómo aseguramos que hay una infección de vías urinarias?   

   Además de los síntomas que caracterizan a la enfermedad, debemos realizar los análisis de laboratorio clínico y estudios de imágenes necesarios para determinar cuál es el problema con especificidad.  Lo primero que debemos hacer es un examen general de orina y la presencia de un número mayor de cinco glóbulos blancos por campo nos da la información de que estamos frente a una infección de vías urinarias.

Manejo del problema.

   Lo correcto es hacer un cultivo para determinar qué microbio está produciendo el proceso y con el antibiograma (antibióticos que se colocan en el cultivo para ver su acción contra un microbio) sabemos cual es el medicamento que actúa con mayor efectividad en contra del mismo en ese momento.  Por esta razón debemos esperar los resultados para iniciar con certeza el tratamiento y así tenemos menos riesgos de fracasar.  

   En lo que esperamos los resultados del laboratorio clínico y después de éstos, al enfermo le conviene tomar suficiente cantidad de líquido para que pueda contribuir con que el riñón trabaje mejor y los mecanismos defensivos del cuerpo realicen su función.

  Entre los jugos, el mejor es el de cranberry –arándano rojo- y la acción beneficiosa de esta bebida se debe a que acidifica la orina y esto evita que las bacterias productoras de infecciones en las vías urinarias puedan vivir, ayudando así de manera determinante a que se resuelva el problema. 

 El jugo de la sandía (patilla) también es una buena opción porque tiene efecto diurético y al aumentar la cantidad de orina que elimina el riñón contribuye a que se arrastren las bacterias hacia el exterior.  Esto se expresa con la mejoría del enfermo.  

La sandía tiene una alta concentración de agua y licopeno (que ayuda a prevenir algunos trastornos urinarios relacionados con la próstata). De todas maneras estas medidas no sustituyen al uso de los antibióticos específicos, en el tratamiento de las infecciones de las vías urinarias, determinados por el cultivo de la orina.  

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