Las cartas están sobre la mesa: en el espacio hay una indecente cantidad de miles de millones de euros esperando a que alguien los recoja. O como decía Bezos, la industria espacial puede ser la nueva Internet, pero “alguien tiene que hacer el trabajo pesado”. Y el problema es que ese trabajo pesado parece más complejo de lo que parecía.

Tanto es así que, a la luz de la última audiencia del Subcomité del Congreso norteamericano para el Espacio, la Commercial Crew está en punto muerto. El ambicioso programa de la NASA que quería usar socios comerciales para poner a sus astronautas en órbita se enfrenta a retrasos, dificultades técnicas y problemas de seguridad.

‘Commercial crew’ está en peligro

El proyecto empezó en 2014 y tenía previsto comenzar con los primeros lanzamientos tripulados en 2017. Pero, como dice Loren Grush, “2017 ha venido, se ha ido y las fechas siguen aplazándose”. Hace unos días, de hecho, Space X retrasó cuando cuatro meses el esperado primer viaje comercial. Boeing también va con retraso, pero parece que sus plazos eran más realistas desde el primer momento.

Ante esto, el mismo Congreso norteamericano emitió un informe muy duro contra el programa y contra las dos principales adjudicatarias, Space X y Boeing. No sólo es que no estén certificados para para mover astronautas (que también, porque no lo estarán hasta finales de 2019 o principios de 2020); sino que los congresistas temen que no se lleguen a cumplir los estándares de seguridad de la propia NASA.

Pero lo realmente relevante es que el Congreso ha dicho ‘hasta aquí’. No habrá dinero extra para financiar el proyecto: “Ambas compañías están progresando, pero ciertamente no a la velocidad que se esperaba, y no sin importantes desafíos para la seguridad y la fiabilidad. Para remediar estos problemas, la NASA tendría que buscar fondos adicionales o aceptar riesgos significativos y ninguna de esas opciones es viable”, expuso el presidente del Subcomité.

Se inicia unos meses muy complejos. A la NASA no le interesa perder el ‘Commercial Crew’ porque supone un ahorro considerable en un momento financieramente comprometido; sin embargo, nadie está seguro de si los retos (y los riesgos) derivados se pueden acabar precipitando el fin de lo que se esperaba que fuera la gran palanca de desarrollo empresarial.

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