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Periodista Máximo Laureano.

Caribbean Digital

Fuente: Acento.com

SANTIAGO, República Dominicana.-La seguridad presidencial impidió de manera ilegal, abusiva y arbitraria que el periodista de  Acento.com.do, Máximo Laureano, pudiera cubrir una actividad encabezada por el presidente de la República, Leonel Fernández Reyna, en la ciudad de Santiago de los Caballeros.

Periodista Máximo Laureano.

La razón del impedimento sin sentido se debió a que el reportero tiene pegada en su maletín de trabajo un pequeña estampilla de la campaña cívica por que exige el 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación, como lo  establece la ley 66-97, la cual el Gobierno se ha negado a cumplir, al otorgar menos del 2 %.

El reportero de Acento.com.do había cubierto la primera actividad del presidente Fernández, pero a la segunda no lo dejaron entrar.

El periodista y reportero gráfico, Máximo Laureano, fue advertido de que no podía entrar a la ceremonia de inauguración del nuevo edificio de la Seguros Universal en Santiago, si no quitaba la calcomanía que llevaba pegada en el bolso donde guarda su cámara, su grabadora, sus libretas de apuntes y otros instrumentos de trabajo.

El profesional de la prensa cruzó el primer cinturón de  la guardia presidencial, donde se presentó como redactor de Acento.com.do, pero uno de los gorilones de la seguridad, ordenó a sus subalternos que no dejaran pasar Máximo Laureano porque tenía la estampilla amarilla del 4% en su maletín.

La exigencia del 4 % para Educación, era una “proteta” (así, sin s) contra el presidente de la República y que era una afrenta del reportero presentare a cubrir la actividad con esa promoción pegada al bolso

Tras varios minutos en los que el reportero protestó por la violación del derecho al libre tránsito y la libertad de pensamiento y expresión, los miembros de la seguridad insistieron en que  la exigencia del 4 % para Educación, era una “proteta” (así, sin s) contra el presidente de la República y que era una afrenta del reportero presentare a cubrir la actividad con esa promoción pegada al bolso.

Ante la insistencia de los guardias del cuerpo de seguridad del presidente, el periodista le aclaró  que no ofendía al mandatario con la promoción porque esto es un derecho constitucional, sin embargo, los  militares lo entendieron como un  acto de provocación de desobediencia y vociferaron: “oiga, uté con eso no va pa llá”.

Uno de los integrantes de la seguridad, quien más insistió para que el reportero no pasara,  se identificó como el primer teniente Muñoz.

“Yo  he ido a varias actividades del presidente, con esta promoción y me han dicho nada, estuve en la mañana en la actividad de la zona franca, estuve en la inauguración de la Autopista Eléctrica (21 de julio), en la comunidad del El Naranjo”, explicó el reportero.

Una de las personas encargada del acto pidió al reportero que quitara la promoción y que pasara sin  problema, pero el periodista insistió en que no la retiraría porque no violaba ninguna ley.

Tras la sugerencia de un ciudadano, a quien el reportero no llegó a identificar y algunos de los militares, de que dejara el bolso fuera y que lo recogiera al salir, el reportero dijo que sacaría la cámara y su grabador para trabajar y que llevaría el bolso a una de las camionetas de sus compañeros.

Sin embargo, uno de los  militares, el que aparentaba ser el de más edad del grupo, advirtió que el reportero ya no entraría aunque dejará la promoción fuera. El militar agregó que el reportero de Acento.com.do, ya no entraría porque presuntamente había querido protagonizar una discusión para llamar la atención de los canales de televisión y que por eso no entraría de toda forma.

Tras esta advertencia no muy amigable, según narró el periodista involucrado en la discusión, decidió abandonar el acto, minutos después (no más de 10), pasada la 7:00 de la noche, llegaba al lugar, el presidente de la República, Leonel Fernández Reyna, a un acto que estaba pautado para las 6:00 de la tarde.

Y pensar que si el Estado Dominicano hubiese invertido lo necesario en la educación, los militares que cometieron esta arbitrariedad habrían tenido la inteligencia suficiente para comprender que el reportero no vioaba ninguna ley y que no debían impedirle hacer su trabajo.

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