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El Santiago prohibido, fruto de la inmigración campesina, ha salido a relucir con las crecidas provocadas por los aguaceros.

Tony Rodríguez

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD./ Todo es orgullo hasta el día que llueve. En este temporal lluvioso, las comunidades ocultas debajo de los puentes, brotan de las inundaciones.

El Santiago prohibido, fruto de la inmigración campesina, ha salido a relucir con las crecidas provocadas por los aguaceros.

El Santiago prohibido, fruto de la inmigración campesina, ha salido a relucir con las crecidas provocadas por los aguaceros.

Sencillamente triste. Con el auge de las zonas francas, en los 80s y los 90s, familias completas, migraron a Santiago de los Caballeros, y se arrimaron a las cañadas y a los arroyos, porque no podían hacer otra cosa.

Con el tiempo, se formaron comunidades completamente marginadas, sin los servicios básicos del desarrollo, en medio de la más extrema insulubridad y el peligro latente de derrumbes y las inundaciones.

La Defensa Civil de Santiago hizo un estudio en el que se determinó que 55 comunidades de Santiago están ubicadas en territorios no aptos para el asentamiento humano.

El déficit de viviendas de República Dominicana es de 800 mil, lo que indica que casi la mitad de los dominicanos/as carece de un techo propio o de un lugar digno para vivir.

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