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Emely Peguero

Caribbean Digital

La Iglesia Católica expresó su preocupación en el editorial del semanario Camino.

A continuación el editorial:

El octavo mes del año que transcurre quedará marcado en el calendario
dominicano con sus días tristes y grises, por los hechos criminales
que consternaron a la comunidad nacional. Un acontecimiento de horror
iba sustituyendo en las páginas de los diarios el hecho ocurrido el
día anterior, para dar paso a otro más estremecedor.  Los hechos se
iban sucediendo como una pesadilla diabólica.
Los casos Fernelis Carrión, Emely Peguero, Dioskairy Gómez, entre
otros, nos presentan el diagnóstico de una sociedad enferma que va
perdiendo el rumbo, alejándose cada vez más del mandato divino: No
matarás.
Es que un segmento de la población está enterrando los valores que dan
sentido a nuestra vida, trayendo esto como consecuencia conductas
devoradoras de la convivencia humana.
El afán de poder y tener dinero fácil está cegando a muchas personas
que hoy caminan sin saber a dónde van. No tienen metas nobles y buscan
la felicidad donde jamás la encontrarán, provocando un daño
irreparable a muchas familias.
¿Qué está pasando? ¿Por qué un pueblo trabajador, noble y generoso
como el nuestro está frente a este carnaval de atrocidades? Se hace
urgente cortar las raíces que están alimentando estas acciones
bochornosas y de violencia, que nos sacuden.
Creemos que la familia debe asumir su rol de ser un espacio de
compresión, diálogo y tolerancia. Educar para la paz. Que el Estado
proporcione a la población mayores posibilidades para una vida digna.
Que nuestros jóvenes encuentren oportunidades de empleo que les
permitan crecer mirando el futuro con optimismo.
Que todo dominicano, sobre todo los que son figuras públicas, den
ejemplo de una vida apegada a la ética y no sigan enviando mensajes
negativos a los jóvenes y presentándose como personas de éxito, cuando
detrás está la hipocresía.
No esperemos más descomposición social para tomar las medidas
necesarias que detengan tanta violencia.
Llegó la hora de sembrar esperanza. No permitamos que nos secuestren
la felicidad. Que jamás nuestros días sean un amanecer lleno de
incertidumbre. Que ningún mes del año se vea bañado de sangre. Que en
cada página del calendario encontremos días llenos de paz, fraternidad
y respeto a la vida.

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