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Los sacerdotes católicos.

Caribbean Digital

Mantienen la esperanza de que con voluntad colectiva el país pueda mejorar.

SANTO DOMINGO. Los sacerdotes, que desde la Catedral Primada de América reflexionaron este Viernes Santo el “Sermón de las Siete Palabras”, coincidieron en que los males que atacan a la sociedad dominicana son fruto de la irresponsabilidad de los gobernantes.

Los sacerdotes católicos.

En los párrafos siguientes, las meditaciones de los siete sacerdotes:

1- “Padre, padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”

La primera reflexión la hizo el párroco Antonio Méndez, quien con notoria firmeza exclamó: “El principal problema de nuestro país son los políticos…”

Durante su discurso ofreció perdón a Dios por los que gobiernan República Dominicana, a quienes aconsejó sentarse todos en una misma mesa, juntar todo el dinero mal ganado, y entregarlo a las miles de familias adolecidas por la miseria.

“Me da vergüenza cuando veo un político hablando de los pobres y escucho tantas mentiras (…) nuestra nación es rica, con mucha gente buena, pero con gobernantes pobres de conciencia”, consideró el religioso.

Condenó los actos de violencia al decir que actualmente para algunas personas es igual matar un animal que un ser humano. En eso también mencionó a la Policía Nacional y algunos agentes corruptos que multiplican la delincuencia.

Señaló los centros de diversión donde se permite la entrada de menores de edad y mantienen música a volúmenes prohibidos, aveces con la complicidad de las propias autoridades.

Su tono de voz aumentó cuando exclamó: “Cuánta corrupción en mi nación”.

Si la cabeza -gobernantes- no funciona, las otras partes del cuerpo no responden como deben, asumió.

De igual forma ofreció perdón a Dios por el sistema judicial corrupto que, una vez los delincuentes son apresados, algunos fiscales ordenan su libertad por soborno o contubernio.

Antes de culminar su homilía, reconoció que su iglesia ha pecado mucho en el transcurso de la historia con representantes que se han dejado llevar “por las bajas pasiones”.

2- “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”

La reflexión de la segunda palabra fue emitida por el sacerdote Carlos Abreu. Su ponencia no fue tan radical como la de su antecesor, pero criticó el enriquecimiento ilícito y destacó que “todos los paraísos son efímeros si Dios no está presente”.

A su entender, el edén celestial existe y para ganarnos su entrada debemos vivir bajo el mandato divino con el amor como fuente de nuestras acciones.

Aclaró que la bondad de Dios se puede encontrar hasta en el último minuto de vida que tenga un ser humano, siempre y cuando acepte a Cristo de corazón y lo haga con honestidad.

3- “Madre he ahí tu hijo, hijo he ahí tu madre”

La tercera meditación estuvo dirigida por el religioso Miguel Ángel Avarante, quien lanzó duras críticas contra la desigualdad de género y la violencia contra la mujer.

“Para los judíos la mujer era inferior al hombre. Da pena que después de 2,000 años esa condición no ha cambiado mucho”, lamentó.

Destacó que ciertamente en la actualidad hay más mujeres matriculadas en las universidades, pero en los puestos de trabajos todavía el hombre gana más, aunque ambos tengan la misma función.

Algunas empresas hasta prefieren emplear hombres porque así evitan otorgar las vacaciones a las mujeres en proceso de gestación, afirmó.

Pero los medios de comunicación no se libraron de su análisis, ya que los culpa de fomentar la prostitución femenina cuando presentan un comercial con una mujer semi-desnuda en un producto que nada tiene que ver con la oferta.

Exclamó con ahínco: “Que cesen ya los feminicidios. Ya se están convirtiendo en una moda”.

En conclusión, exhortó a los hombres valorar más el papel de la mujer en la sociedad y que se haga todo lo posible por cambiar la página ancestral donde se le llamaba “sexo débil”.

4- “Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado”

En principio el sacerdote Sandy Ramírez trató de contestar a los exégetas -investigadores de la biblia- el por qué Jesús exclamó que Dios lo había desamparado.

Según él, cuando Cristo dijo ésto no lo hacía en forma de desesperación, sino que iniciaba una oración que continuó musitando en voz baja, casi silente.

Después de hacer esa aclaración, el párroco extrapoló la Cuarta Palabra al siglo actual y dijo que hoy la sociedad hace el mismo grito cuando se ven las familias abandonadas a su propia suerte.

“La violencia intrafamiliar se ha convertido en una epidemia. Se han hecho cientos de marchas y nada se ha resuelto. Si no le ponemos caso ahora, en el futuro no habrá ejército que pueda contra este mal”, advirtió.

Fue enfático al decir que la familia es el núcleo de la sociedad y el espacio principal para el desarrollo integral de las personas.

“Oremos para que ese grito no quede sin respuesta”, concluyó.

5- Tengo sed

El cura Willian Viña tuvo que argumentar sobre la sed a la que se refería Jesús cuando pronunció la Quinta Palabra. “No era sólo sed física, era sed de justicia, de paz, de orden y caridad”.

Al extrapolar esa frase a suelo dominicano apuntó que a muchas familias se les escucha gritar por la carencia de agua potable, por las injusticias que cometen las autoridades y por no tener con qué alimentar a sus vástagos.

“Escucha este grito Señor que dice tengo sed, el grito de nuestro pueblo que tiene sed de justicia e igualdad, de oportunidades para poder desarrollar el plan que tienes para con cada uno de los mortales”, oró.

6- “Todo está consumado”

Martín Lenk, clérigo y maestro de teología, al analizar la Sexta Palabra hizo una evaluación de la vida de Jesús y consideró que él había hecho lo necesario para tener la calidad de decir “Todo está consumado”.

Sin embargo, lanzó la pregunta a los receptores sobre si realmente podemos decir ante Dios la misma frase que dijo el Mesías antes de morir.

Después de exhortarles a los oyentes que no permitan que esta cuaresma les pase sin hacerse una auto-evaluación, el religioso ofreció su parecer sobre la educación y su destino nacional.

“Todos sabemos que el futuro de un país es la educación y necesitamos el 4 por ciento, pero que ese dinero no se pierda como los 6,788 millones que se prometieron en el 2011 y no se entregaron. Francamente, no sé dónde están”, enunció.

Mencionó los problemas de escuelas sin aulas, sin pupitres ni materiales; la carencia de caminos vecinales para que los estudiantes puedan llegar hasta los centros educativos y la falta de calidad en lo que se enseña.

Pero algo que sorprendió a todos los espectadores fue la denuncia que hizo en contra de la Dirección General de Migración, a la que acusó de mantener medidas ilegales en contra de nacionales haitianos, amparándose en una supuesta resolución que, de ante mano, calificó de ilegal.

¿Cómo se le puede privar a una persona nacida y criada aquí -República Dominicana- de sus documentos legales, en virtud de una resolución injusta que va en contra de los extranjeros del vecino país?, se pregunta el religioso.

Confesó ser testigos de dos casos de personas que, sólo porque sus apellidos sonaban francés, les negaron sus pasaportes.

Concluyó pidiendo al pueblo dominicano unir voluntades para cambiar el sistema corrupto y aseguró que si eso se hace la victoria será colectiva para un país del que reconoce no está en la mejor condición judicial.

7- “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”

El padre José Miguel Puerta, al analizar la última palabra emitida por Jesús crucificado, afirmó que el mundo se ha separado de Dios, pero que él nos ofrece la oportunidad de recibirnos en su regazo si con fe y humildad le encomendamos el espíritu.

Llamó a los ciudadanos reflexionar sobre el presente y futuro de la nación; sobre la meta de lo que anhelamos como país; el modelo de hogar que llevamos y sobre la diferencia entre llamarse cristiano y actuar como tal.

“La fe no excluye las acciones. Es un estilo de vida que viene con la única opción de servir a Cristo”, aclaró.

Los presentes en la Catedral se miraron unos a otros cuando Puerta preguntó ¿No se tiene solución contra la violencia o no se quiere encontrar, por aquello de que a río revuelto, ganancia de pescador?

Habló también de los “malversadores de cuello blanco” que demuestran poco interés para enfrentar la corrupción. En otros casos, dijo, son cómplices de ella.

“El deficiente sistema educativo y de salud que tenemos solo se discute, pero no se le busca solución. En este país los servicios fundamentales son precarios”, aseveró.

Entiende que la ola de crímenes y la delincuencia en general es lo que fomenta más el pánico en la población, por lo que considera no verlo como algo posible sino como un hecho consumado.

“Los que deben ser el ejemplo. Los que el pueblo otorga poder para que en su nombre gobiernen el país, no corresponden como deben hacerlo. Y es que hay que decirlo, mucha gente no se mueve por principios, sino que ven la política como una fuente de riqueza”, condenó.

Concluyó con la frase lapidaria: “Pido justicia para los demás. Para mí, pido misericordia”.

El Sermón de las Siete Palabras es una conmemoración que realiza la iglesia Católica desde el siglo XII -12- de las últimas palabras que emitió Jesús antes de morir.

Fuente: http://www.diariolibre.com/noticias/2012/04/06/i331235_index.html

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