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Los beneficiarios fueron víctimas de todo tipo de atropellos, resultaron personas heridas, hubo desmayos, algunos perdieron sus calzados y sus ropas.

Máximo Laureano/Acento.com.do

SANTIAGO, República Dominicana.-Varias personas heridas, otras desmayadas, riñas y decenas de agresiones y forcejeos con agentes policiales, caracterizaron este miércoles un reparto de dádivas navideñas a nombre del ex presidente Leonel Fernández, presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Los beneficiarios fueron víctimas de todo tipo de atropellos, resultaron personas heridas, hubo desmayos, algunos perdieron sus calzados y sus ropas.
Los beneficiarios fueron víctimas de todo tipo de atropellos, resultaron personas heridas, hubo desmayos, algunos perdieron sus calzados y sus ropas.

Desde la madrugada, miles de hombres y mujeres se reunieron en extensas filas, en los barrios Jazminez y Pekín, en Santiago de los Caballeros, para esperar por una caja de comida para la cena de Nochebuena.

Pero las dádivas no eran tan abundantes como para que todos y cada uno las recibieran. Al pasar las horas, el sol elevó la temperatura y los que estaban más lejos en las filas se desesperaron y comenzaron el forcejeo por colarse a los primeros puestos, lo que generó un caos. Así se produjo una trifulca que se extendió por una hora, entre empujones, macanazos, trompadas, haladas de cabellos y desmayos de señoras.
Los ciudadanos y ciudadanas fueron convocados por los dirigentes del PLD y su presidente, Leonel Fernández Reyna, para las 9:00 de la mañana, al club Domingo Rosario, próximo al Hospital Juan XXIII, pero el “Gran Jefe”, llegó a las 12:00, justo al medio día.
Tomadas las imágenes, rito que cumplió en 5 minutos, el Príncipe se marchó, dejando a su espalda una multitud hambrienta que, desesperada, rompió por completo las filas y el orden
Aunque los beneficiarios de las dádivas fueron “orientados” por los activistas para que corearan consignas de bienvenida al líder, pocos de los presentes lograron ver su cara, por lo efímera de su visita. Tampoco tenían muchas energías para alabar al ex mandatario y aspirante presidencial.
En medio de forcejeos y empujones, propiciados por los gorilones de la estricta seguridad del ex presidente de la República, Leonel Fernández hizo las esperadas entregas personales, para las cámaras de los periódicos y de la televisión.
Tomadas las imágenes, rito que cumplió en 5 minutos, el Príncipe se marchó, dejando a su espalda una multitud hambrienta que, desesperada, rompió por completo las filas y el orden y se abalanzó hacia los camiones que contenían las cajas navideñas.
Cada caja contenía un ponche, un poco arroz, habichuelas y otros comestibles.
Los beneficiarios fueron víctimas de todo tipo de atropellos, resultaron personas heridas, hubo desmayos, algunos perdieron sus calzados y sus ropas.
La mayoría de los convocados se fue su sin su cajita, algunos porque temieron meterse a la trifulca y otros a quienes les fueron arrebatadas las cajas al momento de atraparlas cuando los desesperados repartideros las lanzaron por los aires.
Hubo personas que se quedaron solo con algunos de los artículos del contenido de las cajas, mientras contemplaban el tumulto a distancia, para preservar su integridad física.
Los más fuertes se pelearon hasta el final y lograron acumular varias cajas, las cuales eran tiradas desde el camión.
Algunos se quejaron y denunciaron que la trifulca se produjo porque una vez se marchó el presidente del PLD, los responsables del reparto privilegiaron a personas que eran llevadas por los dirigentes del partido, a quienes ponían delante.
Las cosas empeoraron cuando los operadores del camión amenazaron con marcharse y poner fin al reparto, provocando la pérdida total del control de la multitud. La barrera de policías fue rota, mientras los agentes lanzaban macanazos y culetazos a diestra y siniestra. Fue entonces cuando los responsables de entregar las canastas empezaron a tirar las cajas armándose una garata con puños.
El reparto terminó de manera violenta, pero sobre todo con muchos lamentos de aquellos que madrugaron y no pudieron llevarse una caja a su casa, debido al desorden y a la violencia.

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