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El dominicano Hanley Ramírez firma autógrafos a fanáticos, previo al partido de exhibición en el campo de la Universidad de Miami, Estados Unidos.

HANSEL D. MATTHEWS

( [email protected])

Del PERIÓDICO HOY

SANTO DOMINGO./ El dominicano Hanley Ramírez   hurtó 32 bases en 42 intentos, la pasada temporada. Además, bateó para .300, con 21 jonrones y 76 carreras empujadas.

El dominicano Hanley Ramírez firma autógrafos a fanáticos, previo al partido de exhibición en el campo de la Universidad de Miami, Estados Unidos.

Sin embargo, el nativo de Samaná tiene como prioridad  para la campaña que se avecina estafarse más cojines y ser más agresivo en el plato.

“Quiero ser más agresivo y robar más bases”, dijo Ramírez al diario Miami Herald.

Esas son las metas que se trazó el torpedero de los Marlins de la Florida, pero quizás la idea de Ramírez no va acorde con las directrices de la gerencia.

Ramírez se ha visto afectado de salud a causa de los robos de bases.

Primero, enfrentó problemas con el dedo pulgar de su mano derecha, y luego se resintió de ambos hombros por los frecuentes deslizamientos para lograr las estafas.

Ramírez vio decender sus números en 2010  en comparación con sus estadísticas del año anterior, como resultado de las lesiones. Se perdió 20 encuentros durante la temporada.

En cuanto a su anunciada agresividad en el “home plate”, Ramírez tendrá que calzarse la responsabilidad de un genuino tercer bate, supuesto a producir 100 o más vueltas.

Hanley sólo ha remolcado 100 o más   en una ocasión y fue en 2009, con 106.

Las claves

1.  Responsabilidad

Los Marlins de la Florida sólo han mantenido a Hanley Ramírez  en el cuadro interior del combinado. El dominicano es la cara de la franquicia y   único jugador de posición que queda desde la temporada de 2006.  Jorge Cantú, Cody Ross y Dan Uggla ya están en otras organizaciones.

2.  Herramientas

Ramírez tiene las condiciones para estar entre los mejores cinco jugadores de las mayores. Sin embargo, todo dependerá del rendimiento que tenga en el terreno de juego, porque dudar de su talento  sería una aberración.

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