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La gobernadora Aura Toribio (derecha), conversa con una residente en SAJOMA.

Ingeniera Aura Toribio

Gobernadora de Santiago

Especial/Caribbean Digital

Aquella noche, nos dirigíamos, sin mucha certeza de a dónde íbamos y cómo seríamos recibidos, a la casa de un gran empresario de Santiago.

 La gobernadora Aura Toribio (derecha), conversa con una residente en SAJOMA.

La gobernadora Aura Toribio (derecha), conversa con doña Camelia Rodríguez en SAJOMA.

En aquel momento, teníamos la responsabilidad de una encomienda que entrañaba cierta urgencia, debíamos hacerle llegar personalmente una invitación a una actividad muy importante que se realizaría al día siguiente. Hoy esa encomienda es tal vez, lo menos relevante que podríamos narrar de aquellos hechos y por esa razón hemos decidido obviarla.

Nos presentamos, no podemos negarlo, llenos de incertidumbre, a la puerta de su casa sin más identificación que la de decir nuestro nombre y para nuestra sorpresa, al preguntar si allí vivía aquella persona, simplemente y con mucha amabilidad, se nos mandó a entrar y estacionar el vehículo.

Luego, se nos condujo al interior de la casa, donde aquel hombre, de ojos claros y su esposa una persona con una calidad humana exquisita, nos harían en unos minutos, vivir una experiencia como pocas en la vida. Y es que al conversar con ellos y en su trato, en seguida pudimos notar que no eran personas cualesquiera. En el aire se podía respirar paz, una paz que parecía venir del corazón de aquellas personas.

Aquél hombre que visitamos estaba por aquellos días bastante ocupado con algo sumamente importante para él y no se trataba precisamente de algo relacionado a sus empresas, se trataba de que le había sido dada cierta responsabilidad en una comisión que propondría a la Presidencia de la República los indultos que se harían a algunos presos, como es costumbre cada cierto tiempo.

Aquél ser humano nos hizo sentir, con él, la preocupación que llevaba por dentro de hacer justicia a los indefensos. Sentía con ahínco el deseo de que fuesen liberadas personas que estaban presas sin justificación. Por esa razón no podía aceptar la invitación que con “Cierta urgencia” Le habíamos hecho.

Al final, como una marca distintiva de su estilo, nos regaló unos aguacates y otros frutos de sus propiedades que ahora no puedo recordar muy bien, pero lo que si puedo recordar perfectamente es que cuando salimos de la casa de, Don Manuel Arsenio Ureña y Doña Camelia Rodríguez, hasta en nuestras mentes se borró la encomienda que teníamos y se fijó en la memoria aquel excelente valor humano, que nos puso a meditar por mucho tiempo.

El pasado sábado 10, del presente mes, en San José de las Matas, cuando se develaba la Tarja que identificaría la nueva carretera, Manuel Arsenio Ureña, cuando nos encontramos de nuevo con su familia, vinieron a nuestras mentes los recuerdos de aquellos agradables momentos.

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