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De izquierda a derecha Orlando Sánchez Díaz, María Elena Núñez, Rafael (Cocuyo) Báez, Narciso Isa Conde, Arnulfo Reyes y Teresa Espaillat Díaz en el escenario del encuentro.

Cándida Figuereo

Especial/Caribbean Digital

Militantes de los partidos de la Liberación Dominicana (PLD), Revolucionario Dominicano (PRD), Revolucionario Social Cristiano (PRSC), Fuerza de la Revolución (PFR) y no partidistas, se reunieron  sin armar la de Troya en demostración de que es posible compartir respetando los colores partidarios y las ideas.

De izquierda a derecha Orlando Sánchez Díaz, María Elena Núñez, Rafael (Cocuyo) Báez, Narciso Isa Conde, Arnulfo Reyes y Teresa Espaillat Díaz en el escenario del encuentro.
De izquierda a derecha Orlando Sánchez Díaz, María Elena Núñez, Rafael (Cocuyo) Báez, Narciso Isa Conde, Arnulfo Reyes y Teresa Espaillat Díaz en el escenario del encuentro.

Este triunfo de compartir civilizadamente se llevó a cabo en un encuentro ayer  bajo el verdor de los árboles y el aire fresco santiguado por una llovizna, en una finca  en la comunidad  de  Hato Viejo, municipio de  Yamasá, a dos horas de Santo Domingo.

Desfilaron por allí Milagros Ortiz Bosch, ex vicepresidenta de la República Dominicana, Tony Raful, poeta, ensayista y político; Narciso Isa Conde, quien dirige el partido Fuerza de la Revolución, Rafael (Fafa) Taveras, del otrora  Movimiento Revolucionario 14 de Junio y Tomasina Altagracia Cabral Mejía (Sina), quien fue apresada y torturada por sicarios de Rafael Trujillo Molina.

También estaban en el encuentro Rafael Reyes, Germán Arias (Chachano), Magaly pineda, Sonia Vargas, Rosario Espinal, el doctor Guaroa Ubiña Renville, María Elena Núñez, Orlando Sánchez Díaz, el médico Isaías Ortiz, quien a los 17 años fue apresado por formar parte de uno de los movimientos de manolo Tavárez Justo en el Frente Enriquillo; Carmen Mazara, Rafael (Cocuyo) Báez, Ernesto Oviedo (el gordo Oviedo, una delegación de discapacitados presidida por Brunilda Amaral y personas a favor y en contra de la   sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional para regular el statu de los haitianos en el país,  entre otros.

Los visitantes fueron llegando solos o acompañados de amigos y familiares a la finca del doctor Arnulfo Reyes, un oftalmólogo de larga data que comparte su tiempo con el cultivo de pimienta, una especia picante de uso gastronómico.

No había “picor” ni en la mirada, ni en los gestos, ni en las conversaciones. Se percibía un encantamiento genérico en aquel escenario. El espléndido  anfitrión hizo eterna su sonrisa durante el coloquio.

El motivo para reunirse y platicar de lo que deseen se ha hecho costumbre en cualquier época del año en esa finca. En esta ocasión fue el 70 cumpleaños de Teresa Espaillat Díaz, una de las cinco muchachas que participaron en las actividades del 14 de Junio. Espaillat Díaz fue antitrujillista, apresada a los 17 años y llevada a la entonces cárcel de la 40 donde la torturaron, interrogaron y liberaron en noche.

Estos reencuentros comenzaron con tres personas y cada vez se agrandan más. El año pasado participó más de un centenal, “porque aquí hay de todos los partidos políticos, también de derecha, gente que sean responsables,”  refiere Reyes. En fin, allí se reencuentran amigos y enemigos que echan a un lado sus diferencias para compartir sanamente.

El anfitrión, Arnulfo Reyes, quien fue parte del grupo que acompañó a Manolo Tavárez Justo en Las Manaclas,  es  el motivador de estos encuentros que buscan intercambiar opiniones de manera armoniosa. Explica que hay personas que se separan por tonterías, pero que en ese espacio amplio el que tenga diferencias las puede discutir de manera civilizada.

El doctor  Reyes puntualiza  al citar parte de los que compartieron en el encuentro, incluido el “Gordo Oviedo”, que se trata de “un grupo de hombres y mujeres con orientación política”, sin dejar de precisar que: “esto no es un partido político, es solo compartir.”

Reyes indica que “no estamos hablando en secreto ni mucho menos, nosotros quisiéramos que la democracia se fortaleciera. Después de una dictadura de 31 años que no se podía ni siquiera leer, entonces ahora  es un juego democrático, diríamos”.

Dice que los encuentros son casuales, ya sea por un cumpleaños o cualquier otro motivo. “He sentido el calor de esa gente, vienen sin chismear. Yo quisiera que todo fuera así por el bien del país”.

Para esta ocasión se asaron dos cerdos y cada participante lleva lo que considere, porque la cantidad de participantes fue mayor a reuniones anteriores para socializar de manera armoniosa, aunque cada quien vista el color partidario que más le guste.

En el encuentro había tres generaciones (niños, jóvenes y de la tercera edad)  que se abrazaron, conversaron de todo lo que se les ocurría, algunos  “manotearon” frutas, jugaron dómino y respiraron gratuitamente el aire puso que les obsequió la naturaleza en tan bello rincón del país.

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