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El líder libio, Muamar Gadafi.

Caribbean Digital

Fuentes: Reuters/Yahoo.es

El líder libio, Muamar Gadafi, aseguró el domingo que se quedará en su país y culpó a los extranjeros y a Al Qaeda de la revuelta que amenaza con derrocarle tras 41 años en el poder, según una transcripción de una entrevista a una televisión serbia, mientras los opositores a su mandato se hacían con una localidad situada a solo 50 kilómetros de la capital.

El líder libio, Muamar Gadafi.

En la entrevista, que según los periodistas de la cadena Pink de Belgrado tuvo lugar en la oficina de Gadafi en Trípoli, también condenó al Consejo de Seguridad de la ONU por las sanciones que aprobó el sábado por la noche y por iniciar una investigación sobre posibles crímenes de guerra. El Consejo, añadió, no puede ver que Trípoli es segura.

Sobre el terreno, hombres armados opositores a Gadafi tomaron el control el domingo de la ciudad de Zawiyah, situada unos 50 kilómetros al oeste de Trípoli, y colocaron la bandera con los colores rojo, verde y negro sobre algunos edificios, mientras uno de los hijos de Gadafi volvió a negar que haya una revuelta en el país mediterráneo.

“¡Ésta es nuestra revolución!”, corearon varios cientos de personas en el centro de una ciudad donde había edificios calcinados y agujeros de balas, además de vehículos incendiados y abandonados en las calles. Unos gritaban encima de un tanque, otros alrededor de un cañón antiaéreo, mientras las mujeres ululaban desde lo alto de los edificios.

“Libia es la tierra de los libres y honorables”, decía una pancarta. Otra mostraba una cara de Gadafi con el cuerpo de un perro.

Lo ocurrido es un indicador más de que el control de Gadafi sobre el poder disminuye día a día. Periodistas de Reuters incluso encontraron habitantes de algunos barrios de Trípoli que proclamaron su abierta oposición al gobierno después de que se fueran las fuerzas de seguridad.

Mientras, en Bengasi – la segunda mayor ciudad del país, situada en el este y ya fuera del control de las fuerzas de Gadafi -, dirigentes rebeldes dijeron que han formado un consejo nacional libio que calificaron de la cara política de la revolución, y no de gobierno provisional. Su portavoz dijo que no creen que haya espacio para negociar con el dirigente libio.

En cambio, su hijo menor, Saif al Islam Gadafi, afirmó en una cadena estadounidense de televisión que hay “una gran, gran diferencia entre la realidad y las noticias de los medios de comunicación”.

“Todo el sur está en calma. El oeste está en calma. El centro está en calma. Incluso parte del este”, declaró en el programa “This week” de la cadena ABC.

El Consejo de Seguridad de la ONU impuso unánimemente sanciones de viajes y activos al líder libio y sus aliados cercanos, aumentando la presión sobre él para que renuncie antes de que se derrame más sangre en la revuelta popular contra su mandato.

También adoptó un embargo de armas y pidió que la letal represión contra los manifestantes de la oposición sea enviada a la Corte Penal Internacional para investigar y posiblemente procesar a los responsables de las muertes de civiles.

Se calcula que el número de muertos tras casi dos semanas de violencia es de unos 2.000, según diplomáticos.

“Mostradme un solo ataque. Mostradme una sola bomba”, dijo Saif al Islam, negando los ataques contra civiles. “La fuerza aérea libia sólo destruyó depósitos de municiones”.

LOS REBELDES TIENEN EL CONTROL

Un grupo de periodistas extranjeros fueron trasladados el domingo a Zawiyah por las autoridades en un intento de demostrar que mantienen el control, pero una vez allí fue evidente que eran los rebeldes los que controlaban la situación.

Los vecinos contaron los fuertes combates contra paramilitares leales a Gadafi que tenían armas pesadas.

“Hemos terminado con Gadafi. Caerá pronto. Tiene que irse ahora, estamos perdiendo la paciencia”, dijo un hombre llamado Sabri en el centro de esta localidad.

“Gadafi está loco. Su gente nos dispara usando granadas propulsadas con cohetes”, añadió otro hombre llamado Mustafá.

Un médico en una clínica provisional instalada en la mezquita del pueblo dijo que 24 personas habían muerto en los combates de los últimos tres días, y un pequeño parque cercano había sido convertido en un cementerio.

“Necesitamos más medicinas, más comida y más médicos”, dijo el médico, Yusef Mustafá. “Hay muchos médicos buenos en Libia, pero no pueden entrar en Zawiyah”.

Los vecinos dijeron haber capturado a 11 combatientes leales a Gadafi y mostraron dos de ellos a los periodistas en una celda en la mezquita.

CONTRAATAQUES RECHAZADOS

Los habitantes de Tayura, un empobrecido vecindario de Trípoli, erigieron barricadas con piedras y palmeras en calles llenas de escombros, y había varios muros con grafitis. Los impactos de bala en los muros de las casas atestiguaban la violencia.

“Gadafi es el enemigo de Dios!” coreó la multitud el sábado en el funeral de un hombre que dijeron fue abatido la víspera por leales a Gadafi.

Los vecinos, todavía reacios a ser identificados por temor a represalias, sostuvieron que los soldados dispararon a manifestantes que intentaron acudir a la céntrica plaza Verde durante la noche, causando la muerte de al menos cinco personas. La cifra no pudo ser confirmada de forma independiente.

La televisión estatal libia nuevamente mostró una multitud cantando su lealtad a Gadafi en la plaza Verde el sábado. Pero periodistas en el lugar estimaron que se trataba de unas 200 personas.

Habitantes de Misrata, una gran ciudad 200 kilómetros al este de Trípoli, dijeron por teléfono que un contraataque de fuerzas leales a Gadafi, operando desde el aeropuerto local, fueron repelidas por la oposición en un sangriento enfrentamiento.

“Hubo choques violentos la noche pasada y en las primeras horas de la mañana cerca del aeropuerto”, dijo a Reuters Mohamed, un residente. “Un estado de alerta extremo prevalece en la ciudad”.

El hombre agregó que varios mercenarios de Chad habían sido detenidos por rebeldes en Misrata, lo que no pudo ser verificado pero era similar a los relatos en otras partes de que Gadafi ha usado soldados traídos desde Estados africanos en los que posee aliados.

Líderes occidentales, su retórica reforzada por las evacuaciones que han reducido enormemente la cantidad de sus ciudadanos atrapados en el estado desértico, hablaron claramente para decir que el mandato de 41 años de Gadafi debe terminar ahora.

“Cuando los únicos medios para permanecer en el poder que tiene un líder es el uso de la violencia masiva contra su propio pueblo, él ha perdido la legitimidad para gobernar y debe hacer lo correcto por su país y dejar el poder ahora”, dijo un asesor del presidente de Estados UnidosBarack Obama sobre una conversación telefónica con la canciller alemana Angela Merkelrespecto de Libia.

Sin embargo, la posibilidad de una intervención militar sigue poco clara.

1 Comentario

  1. Si ya hay trpas especiales franceses, ingleses y de USA combatiendo con los rebeldes inclumpiendo la resolucion 1970 del consejo de segridad de la ONU. Como era: toda guerra comienza con grandes mentiras.

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