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Alfonso Portillo, ex presidente de Guatemala.

Caribbean Digital

Fuentes: Agencia EFE/Diario Libre

GUATEMALA- El expresidente de Guatemala Alfonso Portillo (2000-2004), tildó hoy como un “linchamiento” la decisión del mandatario Álvaro Colom de firmar su extradición a Estados Unidos, que lo reclama por el delito de lavado de dinero.

Alfonso Portillo, ex presidente de Guatemala.

“Están haciendo conmigo un linchamiento por lo que hice por Guatemala”, manifestó Portillo a los periodistas en los tribunales, a donde acudió hoy a firmar un libro por el proceso de peculado (malversación) que se le sigue en este país.

“Estoy tranquilo, fuerte, porque sé el motivo de la persecución que es eminentemente política porque no me plegué a la cúpula empresarial de este país. Ellos son los que están detrás de esta extradición”, afirmó.

“¿Cuál es la angustia de los grupos de poder que tenemos en este país?”, se preguntó el exmandatario y enfatizó que su entrega a Estados Unidos “es una componenda entre los grupos de poder”.

Portillo manifestó que no se arrepiente de las medidas que adoptó durante su Administración en la que estuvo enfrentado con los empresarios al quitarles los monopolios.

Añadió que se siente orgulloso y satisfecho del apoyo que recibe del pueblo que fue el más beneficiado durante su Gobierno.

El expresidente también tildó de “sospechoso” el acuerdo que firmó el pasado martes Colom en el que autoriza su entrega a Estados Unidos, que lo pide por conspiración para el lavado de dinero por un monto de 70 millones de dólares.

“Es una cosa muy sospechosa la firma de la extradición porque había dicho que no lo iba a hacer”, anotó y dijo que respeta “la valentía del presidente Colom”.

Según Portillo, el gobernante no respetó la resolución emitida en agosto pasado por la Corte de Constitucionalidad (CC), la máxima instancia jurídica de Guatemala, que dio luz verde a su extradición bajo ciertas condiciones, entre ellas que EE.UU. se comprometa a respetar sus derechos humanos.

Además, dijo, no le informaron nada al procurador guatemalteco de los Derechos Humanos, Sergio Morales, que fue designado por la CC como garante para verificar el cumplimiento de la resolución.

Morales explicó a periodistas que no puede garantizar que se cumplan las recomendaciones de la CC porque el Ejecutivo no le entregó los informes que le solicitó y tampoco ha sido notificado sobre el acuerdo de la extradición.

Por su parte, horas después, Colom dijo a los periodistas que “entiende humanamente” la reacción de Portillo, pero insistió en que al autorizar la extradición del exgobernante solo “cumplió con el debido proceso”.

El jefe de Estado explicó que el pasado martes actuó en el marco de la ley y que las autoridades estadounidenses han garantizado que Portillo gozará de un “juicio justo” y que sus derechos humanos y seguridad serán respetados, tal y como lo pidió la CC.

Su decisión, precisó el gobernante, “estuvo apegada a derecho” y fue una muestra de su respeto “por la independencia de poderes”, al insistir en que la extradición fue inicialmente aprobada por los tribunales de justicia del país, en las diferentes instancias jurídicas.

Portillo anunció que sus abogados continúan con la batalla legal y que interpondrán varios recursos ante la CC por la decisión de Colom de firmar su entrega a EE.UU. sin que el Departamento de Justicia de ese país se comprometa a respetar sus derechos humanos.

El exmandatario también señaló que no siente odio por quienes le persiguen y afirmó: “mientras yo tenga vida voy a estar presto para luchar por mi país”.

Consideró que su entrega a Estados Unidos no será inmediata porque todavía no ha concluido el juicio por peculado que se le sigue en su país.

En mayo pasado, en una polémica decisión, un tribunal penal de Guatemala absolvió a Portillo de un proceso de malversación de fondos públicos por 120 millones de quetzales (unos 15 millones de dólares), que le imputó la Fiscalía y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).

Sin embargo, la sentencia ha sido apelada por la Fiscalía y la Sala de Apelaciones no ha emitido su resolución.

Portillo permanece en prisión dentro de una base militar del norte de la capital guatemalteca, desde enero de 2010 tras ser capturado en una población del Caribe del país donde fue detenido cuando intentaba escapar hacia Belice.

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