Robinson Canó. Archivo
Por Domingo Hernández
A partir de esta noche, a las 10:05, cuando los Marineros de Seattle visiten  a los Atléticos de Oakland, probablemente todos los ojos del mundo beisbolero estarán centrados en el dominicano Robinson Canó.
Canó reaparece tras cumplir una suspensión de 80 juegos por problemas relacionados con  el uso de esteroides y de una operación en su mano derecha.
Durante su larga pausa,el dominicano ha agotado un proceso arduo de preparación y posterior rehabilitación en ligas menores.
Y contrario a lo que ha sido relativamente toda su carrera, en la que se ha desempeñado siempre como intermedista, esta vez se habrá de convertir en una especie de utility, pues deberá estar listo para desempeñarse en otras pocisiones del infielder.
En ese orden, el dirigente de los Marineros,  Scott Servais, ha dicho que podría utilizarlo como antesalista o primera base e incluso hasta como bateador designado.
Canó, quien hasta el 15 de mayo pasado, ocasión en que fue suspendido, bateaba para 287, con cuatro cuadrangulares, 10 dobles 24 carreras anotadas y 23  empujadas, ha expresado que está preparado para jugar donde lo necesiten. Habría que ver, empero,cómo asume el estelar jugador su nuevo rol.
Esto, sobre todo luego del largo tiempo de inactividad y de la cirugía a que fue sometido. ¿Podrá adaptarse con facilidad…? ¿Será el mismo jugador en términos defensivos…?
Estas  interrogantes deberá responder Canó, a partir de hoy, quien en 14 años de trayectoria en la Gran Carpa batea 304, con 305 vuelacercas, 1,168 vueltas anotadas y 1,206 remolcadas, además, lógicamente,  de otras en lo relativo a su ofensiva.
Después del inconveniente en que se vio envuelto, lo que motivó su sanción, Canó necesita hacer olvidar con su bate y su eficiencia con el guante, ese  desagradable percanse  y exhibir las excepcionales virtudes, que lo han convertido en uno de los  más calificados intermedistas de las Mayores en los últimos años y mejores pagados de todo el negocio.
Ese, en el relativamente corto tiempo que estará en acción, deberá ser su principal objetivo, en aras de cerrar  lo mejor posible, lo que bien podría calificarse como  la  temporada más  irregular y amarga de su gloriosa carrera. Estén atentos. PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES: Julio César Franco fue el tercer dominicano en ganar un liderato de bateo en el béisbol de las Grandes Ligas. Lo logró en 1991, con los Rancheros de Texas, ocasión que bateó para promedio de 341, con 201 hits en 589 turnos agotados. !Suena la campana! !Climmp!