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Cura. Archivo

Caribbean Digital

LIMA, (AP).-Un exobispo católico peruano admitió ser padre de una niña de dos años y dijo que no se opone a reconocerla, pero la madre aseguró que ha presentado una denuncia para que asuma su responsabilidad, durante un programa de televisión la noche de este domingo.

Abanto, de 48 años, quien por primera vez acepta públicamente la paternidad, presentó su renuncia el 20 de julio y el Vaticano la aceptó de inmediato, según informó el miércoles el Arzobispado de Lima.
Abanto, de 48 años, quien por primera vez acepta públicamente la paternidad, presentó su renuncia el 20 de julio y el Vaticano la aceptó de inmediato, según informó el miércoles el Arzobispado de Lima.

“Nunca me he resistido a firmarla; he pedido tiempo para hacer las cosas con tranquilidad para no provocar un escándalo”, dijo Guillermo Abanto, quien fue obispo auxiliar de Lima y vicario de las fuerzas armadas, al ser entrevistado por al programa Punto Final de Frecuencia Latina TV de Lima.

Abanto, de 48 años, quien por primera vez acepta públicamente la paternidad, presentó su renuncia el 20 de julio y el Vaticano la aceptó de inmediato, según informó el miércoles el Arzobispado de Lima.

Tras la entrevista difundida por la televisora, la madre, Alexandra de la Lama, veinte años menor que el exprelado, dijo a Punto Final que Abanto no quiere reconocer a su hija y que por ello ha presentado una denuncia judicial por paternidad.

La madre aseguró que el exobispo incluso le sugirió que abortara y que le preguntó: “¿Estás segura que lo quieres tener? ¿No quieres abortar?”, pero ella se negó.

Relató que cuando Abanto se enteró de su embarazo le manifestó que él seguiría como religioso y que así dejara de ser sacerdote no se casaría con ella.

Luego se alejó de ella. “Yo estaba enamorada de él y esperaba que dejara la sotana”, afirmó De la Lama al subrayar que el exprelado le propuso a la joven que todo se mantuviera en secreto.

En su declaración a la televisora, Abanto, quien señaló que bautizó a la niña y que es su padrino, admitió que cometió un error. “Es un pecado y uno tiene que reconocer sus pecados”, afirmó.

“Yo he manifestado mi deseo de acercarme a la niña, ver como está, nunca me he desentendido de ella”, sostuvo a la vez que mostró fotos del día del cumpleaños de la menor en junio pasado en que se le ve cargándola. La madre dijo que el padrinazgo era para aparentar ante sus padres que no sabían que era el padre.

“Incluso les dijo a mis papás que quería a la niña como si fuera el padre”, añadió. “Estoy dispuesta a seguir hasta el final, lo único que reclamo es que reconozca a mi hija”, concluyó.

El caso de Abanto no es el único que ha generado un escándalo en la Iglesia católica peruana. Gabino Miranda, quien era obispo de la ciudad surandina de Ayacucho, fue destituido por el papa Francisco en julio pasado por acusaciones de pedofilia y se encuentra oculto en algún lugar de Lima.

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