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Por Víctor Manuel Grimaldi Céspedes 
ROMA. Muy pocos peledeístas recuerdan un artículo escrito por Juan Bosch en Vanguardia del Pueblo hace aproximadamente 30 años titulado “Aprendamos a Desconfiar”.
   Fue escrito en la época en que ya se veía que a quienes se les llegó una vez a calificar de “ilusos” y “sectáreos” porque confiaban en las ideas boschistas -y que trabajaban desde 1973 en el desarrollo del PLD-  podrían convertir esta pequeña organización en un verdadero proyecto de Poder de futuro.
   El periódico Vanguardia del Pueblo, donde semanalmente escribía el Maestro, era más leído que cualquier diario de la prensa comercial del país.

A comienzos de la década de 1980 empezaba a ingresar al Partido por arriba una manada de oportunistas fracasados que introdujeron numerosas intrigas, pugnas y conductas viciosas en el PLD, debido esencialmente a que no fueron formados ni educados abajo en los círculos de estudios. Las trajeron desde grupúsculos politiqueros de malos hábitos. Bosch reconoció públicamente en 1992 que fue un error aceptar ese tipo de sujetos.

Lo expresado en el famoso artículo de Vanguardia en el sentido de aprender a “desporfiar” (Bosch usaba el término popular en privado), era porque algunos de esos señores proponían que el PLD realizara las acciones aventureras que habían hecho fracasar a tantos partidos de la llamada “izquierda revolucionaria” después de la guerra civil de 1965.

   El PLD estaba creciendo, y esos “maleados” pretendían que el Partido se abocara a prácticas que hubiesen contribuído a colocar el proyecto boschista en el terreno de provocaciones y aventuras donde  nos estaba esperando el enemigo con su celada para destruirnos.

Por lo menos uno de estos  episodios conocidos y olvidados por la mayoría de quienes los vivieron estuvo a punto de hacer perecer al PLD.

Cuando próximamente se publiquen las Obras Completas de Juan Bosch, específicamente sus escritos periodísticos de Vanguardia del Pueblo,  podrán las personas interesadas en estos temas entender los peligros que hubo que sortear y el trabajo que costó construir a este Partido que hoy gobierna la República Dominicana.

Felizmente, gracias a la sabiduría y a la claridad mental que conservaba Bosch, el PLD superó las pruebas, y aprendió a desconfiar.

Aquellas sanguijuelas y oportunistas con el tiempo se decantaron como el lastre, y se han evidenciado como lo que siempre fueron: Manipuladores sedientos de manejos de Poder que creyeron que con sus grupúsculos iban a controlar y dirigir la liquidación por absorción del Partido de la Liberación Dominicana.

Esos señores fracasaron. Ahora, en estos nuevos tiempos, hay que tener cuidado con otros provenientes de otras vertientes externas que pretenden con procedimientos más sofisticados mediatizar, arrodillar y en realidad liquidar el objetivo estratégico fundamental para el que fue fundado el 15 de diciembre de 1973 el PLD.

Pretenden ahora esos nuevos Caballos de Troya continuar infiltrando el Partido y su Gobierno con fines y métodos ajenos a las sanas enseñanzas del Maestro que nos formó.

   Evitar esas amenazas es una tarea que no puede quedarse en una consigna de campaña.
  Hay que corregirlas, combatirlas, superarlas, para recuperar la moral de lucha en el trabajo y el servicio del Partido al pueblo dominicano que le renovó su confianza a través del proyecto que representan Danilo Medina y Margarita Cedeño de Fernández.

Alerta mujeres y hombres peledeístas, adelante, sigamos  trabajando para alcanzar la verdadera meta que nos trazó Juan Bosch y que en el 2013 cumplirá de lanzada por el Líder cuarenta años: caminar hacia la conclusión del objetivo estratégico de Juan Pablo Duarte de Construir una República Dominicana Independiente, Libre, Próspera y Justa para todas las dominicanas y todos los dominicanos, con Amor, sin rencores, sin discriminación.

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