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El expresidente Hipólito Mejía. Archivo.

Caribbean Digital

 

 

La lucha por el control del Partido Revolucionario Dominicano que libran el ex presidente Hipólito Mejía y Miguel Vargas ha pasado de la confrontación a las estrategias, donde el ruido de las malquerencias y ataques de descalificaciones entre uno y otro, casi no se siente.

El ex presidente Hipólito Mejía. Archivo.
El ex presidente Hipólito Mejía. Archivo.

Tras el fracaso de las conversaciones y diálogos promovidos por mediadores independientes, tanto Vargas como Mejía decidieron tomar como su “arma“principal para seguir sus esfuerzos, la táctica.

Cada uno desarrollo  sus maniobras políticas de acercamiento  y de ganar espacio en sus esfuerzos por legalizar sus actividades a la luz de los estatutos que rigen el PRD.

Miguel Vargas desarrolla sus habilidades, en lo que ha denominado la “institucionalidad del Partido”, lo que le permite a nombre de la institucionalidad fijar la convención en la fecha que cree prudente y no como indican las normas y reglamentos que lo escogieron.

Mientras que la  pericia del “zorro político” de Hipólito Mejía, se va a buscar apoyo en las mismas entrañas  del “monstruo” que combate, ya que se ha acercado al presidente Danilo Medina.

Durante su visita a Medina en Palacio a donde acudió Mejía en compañía de parte de su familia y la alta dirigencia del PRD que le sigue, encabezada por la doctora Milagros Ortiz Bosch, se dijo que los temas fueron varios.  Luego de comentar aspectos relacionados a la política gubernamental, Mejía y su equipo habría planteado la necesidad de la aprobación en el Congreso de la Ley de Partido.

Medina habría hecho un compromiso con respaldar esa Ley que llevaría orden a los procesos electorales e impediría el transfuguismo, la alta inversión en las elecciones y los acuerdos de venta y compra de partido pequeños.

Se recuerda que la Ley de los Partidos políticos fue lo que habría motivado el fatídico acuerdo de Vargas y Leonel Fernández, pero que el ex presidente incumplió su palabra en dos ocasiones, dejando al presidente del partido blanco como “perico en la e, taca”.

En tanto, que Mejía sigue el desarrollo de su estrategia silenciosa en busca de acuerdos políticos y visita también el presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martínez, quien promete apoyo para la referida Ley.

Luego la doctora Ortiz Bosch, dentro del mismo plan de Mejía se reúne con los reformistas a tratar el caso de la Ley de Partidos Políticos y haya buena receptividad.

Mientras el ex mandatario perredeista implementa sus acciones de fortalecer su tendencia interna en el PRD, se nota a un Vargas Maldonado apagado y con poco movimiento, solo parece ser, observando impotente los movimientos firmes y que le dan ganancia de causa al astuto líder político.

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