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Aunque el mundo de las bodas ha cambiado (y el de las despedidas de soltera también), todavía hay mujeres que sueñan con casarse vestidas como auténticas princesas, a poder ser en un castillo, rodeadas de flores… Pero después están las que, como Paige Burgess, rompen las ‘normas no escritas’ del panorama bridal y deciden satisfacer otro tipo de deseos. Como el de cambiar su ramo de flores por uno de donuts, por ejemplo.

Y su cara de felicidad lo dice todo… 

 

 

Eso por no hablar de las de sus damas de honor cuando les entregan los verdaderos ramos que llevarán hacia el altar.

 

Esperamos que el caso de Paige sirva como precedente y que sean muchas las novias que se animen a hacer lo mismo. Porque reconócelo, ¡por ese ramo sí que valdría la pena luchar!

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