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Periodista Eugenio Taveras. Archivo.

Eugenio Taveras

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD./ La confesión de millones de personas demuestra que el alcohol, consumido en exceso, es el causante de más muertes en todo el mundo, por la razón de que hay humanos que no pueden entrar en contacto, pues, una vez ingerida la primera copa, no tienen la capacidad de parar hasta no llegar a la inconsciencia.

Periodista Eugenio Taveras. Archivo.

Los problemas que causa el consumo de bebidas alcohólicas ocupan una lista interminable difícil de enumerar, por lo que me limitaré a resumir los desaciertos más comunes que provoca el uso indebido a partir de innumerables revelaciones hechas en mi presencia por hombres y mujeres que han estado inmersos en las garras del líquido destructor, como ellos lo califican.

El laberinto incierto inicia cuando el consuetudinario beodo agarra la copa, se la lleva a los labios e ingiere el primer trago, no sin antes olvidar que el fin de semana anterior había jurado por su madre, su esposa, sus hijos y por todos los santos que en ese momento le vinieron a la memoria que jamás haría uso del maldito líquido, causa por la cual estuvo a punto de perder la vida por los incidentes provocados en el lugar donde comenzó su juerga.

Bajo esas condiciones, toma el volante, y en el trayecto a casa, haciendo alarde del poderío que enaltece al embriagado, comete toda clase de tropelías, fruto de la imprudencia que un hombre o una mujer fuera de sus cabales es capaz y, por último, convierte en un infierno su hogar, donde entra rompiendo todo lo que se le pone por delante y vociferando improperios impublicables, todo esto adornado de una real y triste verdad no creíble por la mayoría:

El alcohol es una terrible enfermedad insidiosa, progresiva, fatal e INCURABLE, cuyo único remedio es no tomarse el primer trago.

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