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Malogrado senador Darío Antonio Gómez Martínez. Archivo

Por Marcelo Peralta

Especial/Caribbean Digital

Sabaneta, Santiago Rodríguez. -R.D.- Loable, encomiable, altruista e impresionante es el trabajo que realiza un grupo de damas de esta ciudad a favor de niños y niñas con discapacidad en la Escuela de Educación Especial y Centro de Asistencia para Familias y Maestros, doctor Darío Antonio Gómez Martínez.

Malogrado senador Darío Antonio Gómez Martínez. Archivo
Malogrado senador Darío Antonio Gómez Martínez. Archivo

Ese equipo de valiosas damas lo encabeza como directora la periodista Francis Tejada, dice que es un trabajo de entrega, dedicación, compromiso, que asumen con amor ya que éstos necesitan espacio de aceptación que ofrece con mucha responsabilidad y en la actualidad se halla en aprietos económicos y adolece de otras dificultades para su funcionamiento.

Las personas que laboran en ese lugar, sostiene Tejada se entregan en cuerpo y alma, con sus vidas y luchan por los que más necesitan de la mano amiga, exhortando a las autoridades, personas caritativas e instituciones extender ayudas mediante el teléfono 928-679-8541 a fin de evitar que este proyecto desaparezca.

Es un formidable equipo humano que trabajan con niños, niñas, adolescentes y jóvenes discapacitados en la Escuela de Educación Especial que lleva el nombre del malogrado senador de la provincia Santiago Rodríguez, doctor Darío Antonio Gómez Martínez.

Está situado en la calle General José Cabrera, de esta ciudad, a la cual asisten niños, niñas, adolescentes y jovencitos disfuncionales provenientes de los municipios Villa Los Almácigos y San Ignacio de Sabaenta, de barrios locales, zonas rurales como son Juan Becerro y zonas adyacentes.

En su accionar, cada uno de los muchachos, se observa sus anhelos de querer vivir en un mundo de éxitos y normales, pero a pesar del formidable trabajo, Francis Tejeda, directora de ese centro evidencia que su estado de ánimo de que allí se necesitan muchas herramientas para hacer funcionar esa entidad.

Tiene como soporte a Miguelina Estévez, quien es la Orientadora, donde personas de esta estirpe que entregan sus vidas y tiempo a beneficiar a los demás, deben ser digno de elogios, reconocimientos y de orgullo para todos los sabanetenses.

Completan este equipo las profesoras Esthela Rodríguez, Sonia Almánzar e Ivanny Blanco, evidenciando su rol de atender a estos niños, niñas, adolescentes y jovencitos, descuidando obligaciones hogareñas deben ser apoyadas.

Estos seres humanos que reciben clases en este centro, cuyo único defecto es haber nacido con esas condiciones, en su accionar muestran que ansían vivir, aún con sus males y lograr hazañas al estilo de de Lidwing Van Beethoven.

Beethoven, fue un niño que nació sordo, creció y con la ayuda de su padre desarrolló sus habilidades, siendo considerado el último gran representante del clasicismo.

Este jovencito que nació en el año 1770 en Alemania y murió en Viena en 1827 y es recordado como un excelente compositor.

Hay caso que los seres humanos con deformidad corporal, en múltiples ocasiones son rechazados por muchos seres viviendas.

Los niños y niñas de la escuela doctor Darío Gómez padecen de discapacidad.

Hay personas que a las personas que sufren discapacidad tratan de aislarlo, porque se creen que viven en un mundo rebosante llena de alegría, brillo y paz, pero, pese a todas éstas
fantasías carecen de amor en su interior.

Los que padecen de este mal aman la vida.
Hablan bien de sus padres, de sus hermanos y familiares cercanas, porque ninguno eligió vivir así.
Anhelan vivir en alegría.
Aman el canto.

Comparten con sus amigos y amigas.
Son respetuosos con el personal de apoyo.
La alegría se desborda cuando reciben visitan en la escuela Doctor Darío Gómez.

Se les ve rebosante de alegría.
De diversas formas, en el mundo hay más de 150 millones de niños, niñas y adultos que viven con ese tipo de mal.

El 80% de ellos están en países como por ejemplo en República Dominicana.

Niños, niñas, adolescentes y jóvenes discapacitados y tratados en la escuela doctor Darío Antonio Gómez Martínez, viven en una situación de amplias dificultades y limitaciones económicas, al decir de su directora Francis Tejada.
La voluntad e intensión del personal es enorme.

No obstante en la mayoría de los casos, estos niños no reciben el tratamiento que necesitan, ya que no posee los medios económicos.

Estas mujeres trabajan con niños y niñas tratan de impregnar que con su participación plena y efectiva, tengan igualdad de condiciones con las demás personas en la sociedad.

Tejada reconoce que el niño físicamente impedido deberá disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, que además, permitan llegar a valerse por sí mismo y faciliten la participación activa en la comunidad.

Analistas consultados consideran que son numerosas las causas que pueden provocar una discapacidad.
Pero, desafortunadamente, dicen que la mayoría de estos casos se podrían haber evitado mediante la adecuada prevención y el acceso al tratamiento necesario.

Proponen que hay la necesidad de que en muchos casos habría que profundizar y determinar las causas.

Algunos la relacionan a problemas genéticos, otros, a que algunos pudieron haber padecido de polio.
Algunos sufren desnutrición, descuido en la higiene, entre otras dificultades económicas de los padres para aplicar un tratamiento riguroso y combatir esas patologías.
Francisco Rosario, es un psiquiatra y dirigente comunitario y nos dice que la discapacidad de un niño es seguida por su marginación en la sociedad.

El que tiene discapacidad impresiona a la gente.
Rosario, además de estas cualidades, es discapacitado.
Confiesa que aún en República Dominicana no hay la debida conciencia de lo que significa el cuidado a las personas discapacitadas.

Muchos, las ven que el afectado constituye una maldición.
Para él en regiones del mundo, los seres humanos que sufren este tipo de mal son aislados y rechazados.
Creen que hay que aislarlos del resto de la sociedad.
Dice el profesional de la conducta humana, que muchos de esos niños, son amarrados por sus padres con cadenas para que las personas no los vean.

Tratar de evitar que salgan a las calles, a fin de mantener su estatus social.
Manifiesta que en esas circunstancias, éstos se ven obligados a mendigar para poder sobrevivir.

Es así que corren un riesgo de convertirse en víctimas de la violencia debido a su incapacidad para defenderse, donde son violados todos sus derechos.
La violencia física, psicológica y emocional, cita Rosario pasa a ser una triste realidad, que muchas veces, sufren en el entorno familiar, institucional y social.

En ocasiones, una persona, especialmente cuando es niño con minusvalía física puede suponer una razón para el infanticidio, debido a la carga social y financiera que pudieran significar para su familia.
Hay muchos de ellos que están desprovistos para sobrevivir en este mundo.

Tienen dificultad para entender las intenciones de los demás.
No captan las reglas implícitas del juego.
No comprenden las bromas, los chistes, ni las metáforas.
Son inflexibles de mente y comportamiento.
Pero, interpretan todo literalmente.

Aún son inocentes sociales, porque no saben actuar frente a una situación nueva.
A muchos les falta empatía, porque no pueden percibir intuitivamente los sentimientos de las otras personas.
Y éstos pacientes, muchas de las veces tienen alteraciones en la comunicación.
Si juegan con otro niño, se centran en lo propio, porque no hay correspondencia y es así donde se convierten en un monólogo.

La otra área perturbada es la de los intereses, porque se restringen a conductas repetitivas y tienden a preocuparse de una sola cosa.

Para hacer el diagnóstico de éstos seres humanos se tiene que tener mucha atención, dice Maricela Martínez, neuróloga infantil.
Plantea que hay trastornos mentales, retraso intelectual, pero que el coeficiente es más alto que lo normal.
Habitualmente, señala Martínez, hay casos en que se tienen trastornos motores, donde a muchos les cuesta trabajo hasta para escribir, andar en bicicleta y trepar.

En compensación a esto, dice Martínez, el lenguaje se desarrolla prematuramente, y que hay muchos que pueden empezar a leer precozmente.
E incluso, indica que en ocasiones a los tres años el niño o niña afectada, entienden lo que dicen los adultos.

El temprano despliegue de sus habilidades, señala, que los padres piensen que tienen un hijo superdotado y se descuiden indefectiblemente de otros aspectos que los afectan.
Y por eso es cuando se descubren los defectos.

Hay padres y madres de niños y niñas que tienden a negar que hay problemas en su relación con los otros, a la vez que se afirman en lo brillantes que son.
Opina Martínez que aunque un infante tengan dificultades escolares, como no hay evidencia física, la discapacidad no se asume como tal, sino que se descubre cuando comienzan a aparecer otros síntomas, la cosa cambia.

Y es que a partir de los 5 años, cuando emerge un niño muy rígido, que por lo general no tolera el contacto físico de los demás seres humanos.

Se evidencia con las muestras de manías marcadas, como por ejemplo, si él o ella no ve que cierran la puerta de tal manera, ahí se arma una reacción brusca.
Señala que ante esa actitud, hay padres se angustian al ver que los pequeños quieren ordenar el mundo a su antojo.

Se impone el a pegamientos de éstos a a esquemas y rutinas, ya que se acostumbran a ir por la misma calle al colegio y cuando eso cambia, se ponen tensos.

Es a partir de los nueve años cuando empiezan las crisis, cuando no quieren ir a la escuela, no desean estar con otros niños, se dan cuenta de que son diferentes y surgen los miedos, se aíslan ellos mismos.

Martínez exhorta que ante esos comportamientos es donde los padres y las madres deben comenzar a buscar ayuda, porque se produce el gran problema del menor.

La profesional dice que hay niños que se han demorado 5 años en aprender un juego, porque no son capaces de ver el conjunto, aprenden por partes, por detalles, luego los unen.

No perciben la comunicación no verbal, y por eso, cuando están conociendo a alguien no miran a los ojos para no confundirse con los gestos que usan los adultos, sino que piensan que estamos enojados.

Lo que sí está claro, indica Martínez es que hay componentes hereditarios comprobados, donde algunos estudios hablan de rasgos obsesivos en alguno de los padres y familiares directos de los padres del niño o de la niña.

Algunos de ellos, siempre se creen sentirse muy solo, aunque en realidad no lo estén.

A veces nadie puede entrar en su mente, ver el caos, el desorden, donde hay sensaciones físicas constantes en el transcurso del día que le molestan.

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