La comunidad llora la muerte de Catey.

JOSÉ ALFREDO ESPINAL

joseespinal.hoy@gmail.com

LA VEGA.- Ayer, (martes), todo era tristeza, dolor e impotencia en la comunidad de El Corozal, en el paraje Las Cabuyas.

 La comunidad lloraba desconsoladamente el asesinato de Henry Hernández (Catey), un comerciante de 45 años, que ayer recibió el último adiós de una multitud de hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos que lo tenían como el padre, corazón y alma del barrio.

La gente seguía en vehículos y a pies el féretro, con el rostro lleno de lágrimas. Los que presenciaban el recorrido con el cuerpo sin vida del comerciante sentían el mismo dolor por la pérdida. Catey era muy conocido en la zona porque se dedicaba desde hace años al negocio de lotería electrónica casa por casa.

La capilla Nuestra Señora del Rosario resultó pequeña para recibir en una misa de cuerpo presente a cientos de personas que acudieron a despedir al Catey, muerto anteayer por dos presuntos delincuentes para despojarlo de su motocicleta y dinero en efectivo. Uno de los malhechores fue atrapado y quemado vivo por una multitud enfurecida en la comunidad La Privada, donde ocurrió el hecho.

“Ay Dios mío, me mataron a mi papá”, gritaba desconsolada una de las hijas del malogrado comerciante, mientras el sacerdote Ignacio Santiago oficiaba la homilía, destacando las cualidades humanitarias de la víctima.

El religioso dijo que en el país hay una descomposición social preocupante muy parecida a la que se vive en México y Colombia con tantos hechos de sangre. A juicio del sacerdote, el Estado dominicano debe implementar políticas para brindarles la oportunidad a los jóvenes de tener empleos. Asimismo, habló de la importancia del rol que tienen que asumir los padres con sus hijos y no dejarles toda la tarea de la educación al sistema escolar.

Francisco y Alejandro Hernández, hermano y primo del comerciante asesinado advirtieron a los delincuentes que los que intenten hacer lo mismo con otras personas en la comunidad como lo hicieron con su pariente serán muertos y quemados también.

“Este es nuestro mensaje a los ladrones, los mataremos y los quemaremos si vienen a nuestro barrio. Ya estamos cansados de tantos delincuentes”, señalaron, aún con el dolor que los embarga por el asesinato de Catey.

Los que mataron a Catey, fueron identificados por la Policía como Wellington Peralta Rodríguez (Papito), de 30 años y Eliezer Sánchez Contreras, de 29, cuyo cadáver fue totalmente quemado por la turba. Trascendió que ambos residían en el Riíto de La Vega.

El hecho

El comerciante Henry Hernández (Catey), fue asesinado anteayer a las 4:30 de la tarde. Recibió un balazo en el pecho en la comunidad La Privada, en el Corozal Las Cabuyas, de la ciudad de la Vega, por Wellington Peralta Rodríguez (Papito), de 30 años y Eliezer Sánchez Contreras, de 29.

De acuerdo a las versiones, su cuerpo fue encontrado por un agricultor que dio la voz de alarma a la comunidad que logró atrapar a uno de los dos delincuentes que lo quemó vivo.

 Padre y colaborador social ejemplar.

Henry Hernández estaba casado y tenía tres hijos, dos hembras de 11 y 16 años y un varón de 18 años de edad. Para la comunidad él significaba una de las figuras más importantes por su altruismo.  Henry colaboraba con la iglesia, con las actividades deportivas y con la escuela, donde era el presidente de la sociedad de padres y amigos.

Querido y respetado

El sacerdote Ignacio Santiago dijo que el comerciante Henry Hernández (Catey), era un el papa de la comunidad, el amigo y el hermano de todos, razón por la que entiende que se ha perdido una gran persona, solidaria y generosa.

Una gran pérdida

José Lantigua, que vive en la comunidad La Privada, a pocos metros de donde ocurrió el crimen del comerciante, dijo que la muerte de Catey lleva luto a toda la comunidad, porque era un hombre querido en el pueblo.