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Luis Rojas
José Luis Rojas. Archivo.

POR J. LUIS ROJAS
lrojas50@hotmail.com 

Especial/Caribbean Digital

 

 

SANTO DOMINGO./ Siempre que se decide cambiar de imagen, ya sea en el plano corporativo o personal, se hace desde la perspectiva de la transformación de un estado anterior a otro posterior. En palabras más entendibles, un cambio de imagen implica asumir nuevas metas y desafíos, a partir de una actitud positiva y una visión proactiva y ganadora.

José Luis Rojas. Archivo.

Los presagios elaborados y difundidos por periodistas, economistas, politólogos, sociólogos y psicólogos, en torno a las proyecciones económicas y sociales que han de caracterizar el año que inicia en pocas horas, es una oportunidad objetiva para que empresas y personas lo recibamos y asumamos con actitud positiva y emprendedora.

Es sabio e inteligente aprovechar la gran cantidad de publicidad negativa que se ha vertido sobre las perspectivas del año venidero, con el propósito de evaluar que tanto logramos durante el 2012 y bajo qué condiciones lo realizamos.

Es muy probable que la brecha entre lo planificado y alcanzado en los doce meses del año que finaliza, sea muy grande. Es por ello, que al comparar los logros obtenidos en el año que termina con los presagios negativos del que inicia, es lógico pensar y actuar diferente, tanto en el plano corporativo como en el personal.

Si la actitud, la imagen, el pensamiento y los métodos empleados para el logro de las metas propuestas durante los 365 días del 2012, no contribuyeron lo suficiente para hacer realidad el logro de éstas, entones sería una mala decisión transitar los desafíos del 2013 con las mismas armas.

La consigna es cambiar todo lo que sea posible; y que no haya funcionado en el año pasado, tanto en el trabajo, en la familia, en los estudios, en las relaciones, etc.

Existen realidades cuyos cambios no dependen ciento por ciento de nuestros deseos, decisiones y posibilidades. Aún así, sustentado en actitud positiva y energía emprendedora, es posible gerenciar algunos cambios cuantitativos y cualitativos de mucho impacto en aspectos como lo emocional, la salud, lo económico, lo espiritual y lo profesional.

Tomando como marco de referencia los puntos de vista planteados en la presente reflexión, sería una decisión inteligente y ganadora el iniciar los afanes del 2013 con un cambio total o parcial de imagen. El mismo, bien podría llevarse a cabo en la empresa como en el plano personal.

Recordemos que la decisión de cambiar totalmente la imagen de una empresa o persona, atraviesa por un proceso que contempla la participación de un equipo profesional multidisciplinario, así como la programación y realización de acciones bien coordinadas. Dicho proceso debe abarcar la: Apariencia, conducta, comunicación, decisiones y madurez emocional. Es decir, el modelo ACCDM.

Artículo publicado en mi columna de los lunes: “El valor de la imagen”, en la sección económica del periódico Hoy. Caribbean Digital lo reproduce con autorización de su autor.

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La consigna es cambiar todo lo que sea posible; y que no haya funcionado en el año pasado, tanto en el trabajo, en la familia, en los estudios, en las relaciones, etc.

Existen realidades cuyos cambios no dependen ciento por ciento de nuestros deseos, decisiones y posibilidades. Aún así, sustentado en actitud positiva y energía emprendedora, es posible gerenciar algunos cambios cuantitativos y cualitativos de mucho impacto en aspectos como lo emocional, la salud, lo económico, lo espiritual y lo profesional.

Tomando como marco de referencia los puntos de vista planteados en la presente reflexión, sería una decisión inteligente y ganadora el iniciar los afanes del 2013 con un cambio total o parcial de imagen. El mismo, bien podría llevarse a cabo en la empresa como en el plano personal.

Recordemos que la decisión de cambiar totalmente la imagen de una empresa o persona, atraviesa por un proceso que contempla la participación de un equipo profesional multidisciplinario, así como la programación y realización de acciones bien coordinadas. Dicho proceso debe abarcar la: Apariencia, conducta, comunicación, decisiones y madurez emocional. Es decir, el modelo ACCDM.

Artículo publicado en mi columna de los lunes: “El valor de la imagen”, en la sección económica del periódico Hoy

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