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José Rafael Sosa

Especial/Caribbean Digital

CANNES. Francia. De entre los cerca de cuatro mil periodistas que recorren continuamente el Palacio de Convenciones en procura de filmes y celebridades en el  Festival de Cannes, pocos se han detenido a ver y destacar la obra de caricaturistas de más de 30 países hacen su homenaje al cine y sus personalidades con una exposición en la cual recorren películas, directores, tema,  silencios, tramas, episodios de censura cinematográfica, además de  actores de gran estelaridad   en el mundo.

CannesLas paredes del tercer nivel del Palacio de Convenciones de Cannes  son el soporte de las obras de caricaturistas de Estados Unidos, Eran, Palestina, Colombia, México, Francia, España, Ecuador, Costa Rica, Canadá, Argentina, Chile, Alemania,  y tantos más que se alarga la lista.

Una pena verdadera que no estén aquí Mercader, Cristian Hernández Harold Priego, dotados todos de un trazo con la calidad como para figurar en esta muestra internacional.

Los artistas, cada cual con un estilo mordaz y sin ingenuidad para reproducir tan solo la imagen de los temas caricaturizados, son altamente críticos en la forma exagerada de presentación y la intención contestataria en que responden a censuras, represión y soledades respecto de un arte tan colectivo y universal como es el cine.

La caricatura, que es un elementos de apoyo  fundamental en el  cine de animación, se coloca aquí como género que mira a la gran pantalla y sus figuras, para dar un juicio humorístico y profundamente crítico.

Aparecen personalidades como Steven Spielgerg, no casualmente el presidente del jurado del  66 Festival de Cannes, los diversos actores que han representado a James Bond 007, directores como Martin Scorsese,  Stanley Kubrick, Alfred Hitchcock, Francis Ford Coppola, Orson Welles, Federico Fellini y Woody Allen, así como las películas cruciales e infaltables del cine.

Un aspecto que llama la atención es el interés de estos artistas del trazo sarcástico e irónico, al presentar la censura de películas e incluso la prisión de cineastas, en países que, como Irán, no se caracterizan precisamente por su tolerancia a las ideas en ristre y menos cuando se trata del cine.

Este arte figurativo y social, se extrema en su crítica a los regímenes de fuerza que temen a la libertad temática del cine y que, en consecuencia, persiguen esa libertad por la vía de la encarcelación, tortura y muerte de los cineastas.

Las caricaturas, que varían en formato y técnicas, fueron convocadas por Cannes con seis meses de antelación para seleccionar de entre las presentadas, las que finalmente estarían en la muestra internacional.

Cannes tiene, con toda la razón que le dan los hechos, el prestigio de ser no solo el festival más prestigioso del mundo sino también el más organizado.

De Cannes “copian” todos los festivales del resto del mundo. Claro que no tiene el potencial de mercadeo que movilizan los Oscars, para el mundo comercial, pero sin dudas que las pautas de calidad en cine, se trazan aquí.

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