Compartir
Dr. Arcenio Estévez Medina. Archivo.

 Dr. Arcenio Estévez Medina

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD.-Hay personas que duran demasiado tiempo fumando y no sienten nada y por esa razón afirman que el tabaco no hace daño.  Esto crea las condiciones para que muchas enfermedades producidas por este hábito tóxico –como los diferentes tipos de cáncer, enfisema pulmonar, bronquitis del fumador entre numerosas patologías más- lleguen a etapas irreversibles y pasen a extender la larga lista de daños y muertes producidos por el tabaquismo; pero además, permite que la epidemia del tabaquismo avance a una velocidad vertiginosa.  Lo que representa un gran reto para la prevención de estos padecimientos.

 Dr. Arcenio Estévez Medina. Archivo.
Dr. Arcenio Estévez Medina. Archivo.

Se ha estimado que si se mantiene la tendencia actual, en el siglo XXl morirán 10 veces más seres humanos que en el siglo XX, en el que fallecieron 100 millones de personas por esta causa.  De mantenerse el ritmo de muertes, en el siglo XXI se registrarán mil millones de fallecimientos por culpa del tabaco, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).  Además de todas las enfermedades que se reportarán como consecuencia de este hábito tóxico.

En Estados Unidos de Norteamérica se calcula que se diagnostican 200 mil personas de cáncer de pulmón cada año y cerca de 150 mil mueren por esta enfermedad.  El 90 por ciento de éstas fallecen por el hecho de fumar, de acuerdo a una investigación del Centro de Oncología MD Anderson de la Universidad de Texas, situado en la ciudad de Houston, publicada por HealthDay News el 14 de noviembre del año 2013.

Lo más difícil de entender de todo esto es que la mayoría de las ganancias producidas por el negocio del tabaco van a empresas de naciones de ingresos altos y muy altos, pero más del 80 por ciento de las muertes por esta causa suceden en los países de ingresos bajos y medios, contribuyendo a empeorar su índice de desarrollo humano.

El humo de los fumadores también enferma y mata a los no fumadores, sin importar que sean niños o adultos.  Está establecido que no hay un nivel seguro de exposición al humo de tabaco que fuman otros.

La cantidad de personas protegidas del humo ajeno ha superado al doble desde 2008, cuando estaba en 354 millones hasta el año 2010 que llegó a 739 millones.

El que haya un alto porcentaje de niños en el mundo que respiran aire contaminado por humo de tabaco se debe, en gran medida, a que uno o ambos padres fuman -según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su nota descriptiva No. 339, dada a conocer en mayo del año 2013, más del 40% de los niños tienen al menos un progenitor que fuma- y por otro lado, a que muchos de ellos están en un ambiente social en el que toman como modelos a los fumadores.

En los adultos, el humo ajeno produce graves trastornos cardiovasculares y respiratorios, en particular coronariopatías y cáncer de pulmón.  Entre los lactantes causa muerte súbita y en las embarazadas, hijos con bajo peso al nacer.

El tabaquismo es una adicción y como tal se necesita de ayuda para dejarlo.  Es muy difícil poder abandonar este hábito sin el apoyo del profesional de la salud.  Por eso en cualquier país que quiera enfrentar de manera seria este problema de salud pública debe crear programas para prevenir el tabaquismo y las enfermedades producidas por él.

La mayoría de los fumadores no conoce el daño que produce el tabaco y muchos de los que lo saben optan por dudar de su efecto nocivo.  Por eso con frecuencia afirman que de algo hay que morir cuando alguien les informa sobre la toxicidad de este hábito y el riesgo a que expone la salud del fumador y del que está cerca de él.

Son pocas las personas que comprenden los daños específicos para la salud que entraña el consumo de tabaco.  Por ejemplo, un estudio realizado en China en 2009 reveló que apenas el 37% de los fumadores sabía que el tabaco causa enfermedad coronaria y menos de la mitad sabía que se asocia con accidentes cerebrovasculares.

Entre los fumadores que son conscientes de los peligros del tabaco, la mayoría desea dejarlo.  El asesoramiento y la medicación pueden duplicar con creces la probabilidad de abandonar el hábito entre quienes intentan hacerlo.  Es una razón para incluir esta herramienta en toda terapia para dejar el consumo del tabaco.

Solo 19 países, que representan el 6 por ciento de la población mundial, han logrado aplicar el máximo nivel de prohibición de la propaganda, la promoción y el patrocinio fomentado por el tabaco.  En algunas naciones fue muy difícil lograr que los cigarrillos dejaran de patrocinar actividades deportivas y festivas.

No hay comentarios

Deja un comentario...