Con ‘Dragon Ball FighterZ’ a escasos días de llegar al mercado, la prueba de la última beta era lo último que necesitábamos para acabar de convencernos. Sabíamos que no iba a defraudar en lo visual (basta con ver alguna de sus imágenes para querer subirse al carro), pero nos faltaba ponernos a los mandos para comprobar si era algo más que una cara bonita.

Buenas noticias ahí también. Arc System Works ha creado una experiencia formidable que cualquier fan de la saga de Toriyama debería probar. Un juego de lucha soberbio que, aunque empañado por lo técnico en cuestión de servidores, hace honor a nuestra nostalgia y ganas de tollinas como ningún otro juego de Dragon Ball lo había hecho antes.

Los videojuegos de la serie de mi infancia

Es curioso como funciona la mente humana. No soy capaz de recordar lo que me regalaron para mi cumpleaños el año pasado, pero tengo grabado a fuego cada instante de la mañana del 3 de octubre de 1995. Junto a mi cama, tres paquetes. En ellos, Baibai Doragon Wārudo (el último manga de Dragon Ball Z), un adaptador para poder jugar a juegos japoneses en una Sega Megadrive europea y el videojuego ‘Dragon Ball Z: Buyū Retsuden’. El mejor regalo de la historia.

Aunque por mis manos habían pasado distintos juegos de lucha de la época por obra y gracia de aquél glorioso invento del pasado llamado alquiler, ninguno me marcó tanto como lo hizo ese juego de Goku, Célula y compañía. El primero en el que aprendí y dominé cada uno de los combos y ataques especiales que se podían exprimir de cada personaje.

A ese, conocido por estos lares como ‘Dragon Ball Z: L’Appel Du Destin’, le siguieron muchos otros, pero aunque abrir en Navidad una Sega Saturn con una copia de ‘Dragon Ball Z: The Legend’ tuvo su gracia, y los 97 personajes incluidos en ‘Budokai Tenkaichi 3’ eran capaces de hacerle explotar la cabeza a cualquier chaval de la época, ninguno consiguió alcanzar la admiración que profesaba por aquél juego japonés de mediados de los 90.

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Lamentablemente mi atención por los juegos de Dragon Ball entró en barrena tras el citado juego de PS2. No fue por falta de opciones, tras él llegaron otros 22 juegos en un periodo de apenas 10 años, pero ninguno de lucha que consiguiese captar mi atención. Para la llegada de la generación de PS3 y Xbox 360, mi vista ya estaba más centrada en los Naruto de CyberConnect2, que en lo que pudiese llegar al mercado año tras año de mi serie favorita de la infancia.

Arc System Works al rescate

Tanto deseaba que Bandai Namco se pusiese las pilas con la franquicia, que el anuncio del pasado verano me supo a gloria bendita. Arc System Works, que para entonces ya nos habían dejado de pasta de boniato no sólo con sus mecánicas de lucha, también con el aspecto que habían conseguido al dotar a sus sagas de una mezcla de 2D y 3D que parecía de cuento de hadas. ‘Dragon Ball FighterZ’ ya estaba en boca de todos antes incluso de mostrarse en movimiento.

El posterior E3 sirvió para confirmar lo que muchos nos temíamos, el nuevo juego de lucha de Dragon Ball Z era una bestialidad a la que cualquier fan de la saga iba a querer hincarle el diente. Un derroche en lo visual que fue vanagloriándose aún más con cada vídeo que mostraba. La confianza en el trabajo más que demostrado de Arc System Works se apoyaba en sus otros títulos, pero a esas alturas poco importaba si el juego era divertido o no. En el peor de los casos, ‘Dragon Ball FighterZ’ iba a ser el espectáculo gráfico que llevábamos años esperando.

Pero afortunadamente no se quedó ahí la cosa. Se empezó a mostrar un plantel de luchadores más que relevante, salieron a la luz los golpes especiales y combos que debían encargarse de de adornar la mezcla y, frente a todo eso, incluso varios escalones por encima de lo que ya nos había invitado a tirarle dinero a la pantalla, el mimo.

Cualquiera que hubiese pasado por los cómics de la mítica Serie Roja o se hubiese tragado en varias ocasiones las ingentes reposiciones de capítulos, era capaz de reconocer los pequeños detalles que acababan de encumbrar el proyecto. El guiño de un ojo tras una presentación, la posición de brazos y piernas tras asestar un golpe, el ángulo de la cámara previo a un Kamehameha… Arc System Works no sólo quería ofrecer un juego de lucha tan bueno en lo jugable como en lo visual, quería llegarnos hasta lo más hondo del corazón calcando de serie y viñetas las animaciones que veíamos en pantalla.

Jugando a Dragon Ball FighterZ

Ya nos había tocado la patata, pero faltaba darle el último visto bueno, el que normalmente supone ponerse a los mandos y ver cómo se te cae el alma a los pies tras haber puesto tus expectativas por las nubes. He vivido situaciones similares tantas veces que no me habría sorprendido pasar por ella una vez más. Pero a veces lo de “tan bueno que no puede ser verdad” guarda una agradable sorpresa.

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Aunque en lo técnico las dos sesiones de beta que se han probado hasta ahora dejaban bastante que desear, con cargas y búsquedas interminables, por no hablar de las caídas de servidores, en lo jugable es el portento jugable que todo fanático de la saga podría desear.

Con una puerta de entrada muy accesible, la ideal para que aquellos que sólo quieren profundizar hasta el machaque de botones y los automatismos, cualquiera puede disfrutar del espectáculo que supone dar varios golpes seguidos mientras los muñecos de sus personajes favoritos hacen lo suyo.

De hecho, es tan fácil como apretar los botones de ataque de forma repetida, ya sea el golpe flojo, el medio, el fuerte o el especial, lo que con ello bien podría llevarnos a pensar que en Arc System Works igual se han pasado un poco con lo de llevar las mecánicas al mayor número de usuarios posible.

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Por suerte, para los que quieren algo que vaya más allá de la nostalgia al superar las distintas fases de su modo historia (otro ejemplo de mimo en el que los combates entregan secuencias especiales dependiendo de si seguimos las condiciones de la historia original), meterse de lleno en todas las mecánicas de este ‘Dragon Ball FighterZ’ demuestra bastante más. En esencia, aunque haya hueco para todos, no piensan olvidarse de aquellos que además de ser fanáticos de Dragon Ball, también lo son de los juegos de lucha.

Dominando las mecánicas de Dragon Ball FighterZ

A los combos automáticos y los especiales que se activan haciendo la clásica media luna con el stick, hay que sumarle toda una buena sartenada de opciones que llevan los combates entre jugadores experimentados varios pasos más allá. Son opciones que ya habían salido a relucir cada vez que un jugador profesional se enfrentaba a otro en la final de una competición oficial, pero que ahora hemos podido comprobar de primera mano.

Aunque hay counters, potenciadores y agarres en forma de vendaval de tortas, la inclusión de las asistencias es la más destacable. Heredado de sagas como la de ‘Marvel vs. Capcom’, nuestro plantel para cada combate cuenta con tres luchadores que podremos ir intercambiando, ya sea para ayudar con un golpe fugaz y volver al banquillo, o para dejar que un combatiente en apuros recupere algo de vida antes de regresar a la pelea.

Lo que hagas con ello a nivel de ampliar combos, crear estrategias o realizar ataques combinados, dependerá de la experimentación que quieras llegar a rascar, de cómo controles sus tiempos o lo que aciertes a la hora de leer los movimientos e intenciones del rival.

La clave está en ofrecer suficientes opciones para que, con facilidad, alguien experimentado pueda tumbar en cuestión de segundos al jugador que abusa de lanzar ráfagas de energía o se limita a pulsar botones sin ton ni son para aprovechar los automatismos del juego. Que todos puedan jugar y disfrutar, claro, pero que las reglas que facilitan la vida a unos no le arruinen la experiencia al resto.

Dragon Ball FighterZ cada vez más cerca, y la espera cada vez más larga

La hora de la verdad llega el próximo 26 de enero, momento en el que ‘Dragon Ball FigherZ’ aterrizará en PC, PS4 y Xbox One. Será entonces cuando el juego demuestre que puede ser mucho más que una cara bonita frente al gran público, pero también cuando Bandai Namco deberá dejar claro que puede estar a la altura de las expectativas que se han creado.

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‘Dragon Ball FigherZ’ tiene la difícil tarea de soportar la brutal carga de servidores que se le viene encima, probablemente lo único que puede empañar el juego en su lanzamiento, pero le basta algo de soporte y ser tan bueno como ha querido demostrar para capear ese temporal.

Y si la cosa sale mal, si los servidores no están lo suficientemente preparados y la vorágine de fans acaba provocando el desastre, pues ahí estarán los combates de sofá o su modo historia para calmar nuestras ansias hasta que la cosa se estabilice. Si fueron suficientes hace 23 años, no veo por qué no iban a marcarme de la misma forma ahora.

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