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Hamlet Otáñez. Archivo

Por Hamlet Otáñez

Especial/Caribbean Digital

 

 

“La alcaldía rehuye actuar sobre el ordenamiento para enfrentar los graves problemas urbanos”.
SANTIAGO, RD./ Andando un domingo por Santiago, cualquiera puede preguntarse sobre dónde están
jugando sus cientos de miles de niños, no se ven, no se sienten porque no tienen espacio
público para divertirse, cuando vemos a los empleados viajar a su lugar de trabajo
apretujados, llegando tarde por la guerra de conseguir un asiento, cuando un estudiante se
tiene que tirar a la calle porque la acera está ocupada por un vertedero improvisado de
basura, cuando se instalan plantas de gas en medio de una zona densamente poblada con
todo desparpajo, nos queda claro que en Santiago caminamos hacia una ciudad no
sustentable, insostenible, caótica.

 Hamlet Otáñez. Archivo
Hamlet Otáñez. Archivo

Un principio universalmente aceptado es que una ciudad será sustentable en la medida en
que los ciudadanos de hoy realicen sus actividades sin afectar el compromiso de legar a las
futuras generaciones la posibilidad de usufructuar los recursos necesarios para su futura
presencia en el mismo espacio.

Implica un modelo de desarrollo y estilo de vida sostenible.
Este principio no es asumido por las autoridades municipales de Santiago de los Caballeros,
que con su accionar díscolo e improvisado nos arrastran hacia la ruina.
Si uno camina cualquier día luego de las 8 pm por el centro de Santiago, encontrará una
ciudad muerta, sin ninguna actividad, donde nadie vive, con cientos de terrenos baldíos, con
casas y edificios abandonados o sólo parcialmente ocupados.

El que se aventura a caminar
de noche por las avenidas de Santiago, Estrella Sadhalá, 27 Febrero, Circunvalación, se
encontrará con la soledad, la oscuridad y el riesgo de ser asaltado por la ausencia de
residentes, sin vigilancia, sin vida, repitiendo el modelo del Centro Histórico.
Nuestra comunidad se siente avergonzada de ver como los pocos parques que tenemos, el
entorno del Cementerio de la 30 de Marzo y el parque Imbert se han transformado en zonas
de tolerancia para la prostitución, el consumo de drogas y el habitáculo de personas víctimas
sin hogar, especialmente adictos e inmigrantes ilegales de origen haitiano.
En contraste con lo anterior, surgen en la periferia de la ciudad comunidades que crecen en
hacinamiento, desprovistas de servicios y con alto costo de transporte para poder acceder al
centro durante el día, para buscar su sustento, estudios, servicios de salud, etc. Estas
comunidades incluso reclaman autonomía política y presupuestaria ante su desarticulación
creciente respecto al “Santiago Central”. Así no se puede vivir.
La alcaldía de Santiago es indiferente a la realidad de la cual es responsable; de hecho, esta
situación lo lleva a abordar el espejismo lejano de copiar, lastimosamente, el parisino río!
Sena en un tramo acogotado y peligroso de nuestro río Yaque, con un proyecto sin licencia
ambiental, sin vistas públicas, sin transparencia. Mientras paraliza decenas de obras
iniciadas y no terminadas.
La alcaldía rehuye actuar sobre el ordenamiento para enfrentar los graves problemas
urbanos, con prioridad sobre el transporte público, para optimizar la relación funcional entre
las áreas de trabajo, la infraestructura, los equipamientos y la vivienda. Se requiere una
política urbana fuerte, liderada por la Alcaldía, orientada a utilizar el territorio con la mayor
eficiencia posible, con el objetivo de conformar una ciudad más densa y compacta,
sumándole áreas verdes y equipamientos adecuados a la vida urbana contemporánea.
Los Santiagueros merecemos una ciudad llena de vida, no cascarones muertos o vías
solitarias, merecemos un Centro Histórico de ambiente mixto, de uso de suelo múltiples.
Pensemos en gente que viva en los pisos altos del centro y con comercios, cafeterías,
farmacias, tiendas en la primera planta.

Con edificios habitados en las avenidas, igualmente
de usos múltiple, con gente con fundas de pan caminando en aceras iluminadas y seguras,
es un objetivo más viable que los paseíllos en barco, que con la primera crecida del Yaque
quedará inoperable.
El olvido que padecen el transporte, las áreas verdes, la cultura, el deporte, el equipamiento
urbano, la discriminación contra los ciudadanos con limitaciones motoras, el ruido, el manejo
de los desechos sólidos, son temas que atentan contra la sustentabilidad de Santiago, que
no son abordados por la alcaldía y sobre ellos nos seguiremos ocupando en las siguientes
entregas.
4 de febrero de 2013.
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