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El príncipe Andrés.

Caribbean Digital

Fuentes: AFP/Yahoo.es

El príncipe Andrés, hijo de la reina Isabel II, está en el punto de mira de la prensa por sus relaciones, sus onerosos viajes y sus métodos poco diplomáticos como representante especial británico de comercio internacional, sin contar las extravagancias de su ex esposa Sarah Ferguson.

El príncipe Andrés.

Dos fotos del hermano del príncipe Carlos publicadas en toda la prensa británica provocaron sonrojo en el palacio de Buckingham y reactivaron la polémica recurrente sobre las “malas compañías” del cuarto en la línea de sucesión al trono. En una se puede ver a Andrés, de 50 años, paseándose en Nueva York con Jeffrey Epstein, un rico hombre de negocios estadounidense condenado por haber recurrido a los servicios de prostitutas menores de edad.

Andrés fue al parecer recibido en varias ocasiones en casa de Epstein en Florida y otra foto, tomada en 2001, muestra al príncipe abrazado a una chica que tendría 17 años y habría trabajado como “masajista” para el empresario.

Aunque la prensa subraya que el duque de York no es sospechoso de nada ilegal, estas imágenes desataron inmediatamente interrogantes sobre su capacidad para desempeñar el papel de embajador de su país en el extranjero.

La prensa también informó de una reunión en Buckingham Palace con el yerno del ex presidente tunecino Ben Alí tres meses antes del derrocamiento del régimen, y los servicios del príncipe confirmaron que este último se reunió en dos ocasiones, en 2007, con uno de los hijos de Gadafi.

A pesar del comunicado el sábado, en el diario The Times, del secretario privado del príncipe que aseguró que “las insinuaciones hechas sobre el duque no tienen fundamento”, el ex secretario de Estado laborista Chris Bryant estimó que ha llegado la hora de que abandone su cargo porque el príncipe es “una fuente de bochorno”.

En Downing Street, la residencia oficial del primer ministro, “no se derramarán muchas lágrimas si se va”, subrayó una fuente gubernamental citada este lunes por la mañana por varios diarios.

“Respaldamos plenamente al príncipe en sus funciones de enviado comercial (…) no es cuestión de revisar su papel”, aseguró sin embargo este lunes un portavoz de David Cameron.

“Ocupa este cargo a título benéfico, él es quien propuso ocupar este puesto y le corresponde decidir lo que quiere hacer”, dijo previamente el ministro británico de Comercio, Vince Cable, quien mencionó sin embargo próximas “conversaciones con él acerca de su futuro”.

No es la primera vez que las aventuras del también llamado ‘Airmiles Andy’, debido a sus viajes y su afición inmoderada por los aviones privados, copa portadas de prensa.

El príncipe, que no cobra ninguna remuneración, recibe cada año 250.000 libras de la Reina (290.000 euros). Y el año pasado habría gastado “620.000 libras” como enviado del Reino Unido, según el Daily Telegraph.

Su “conducta inadecuada” en los viajes oficiales, su “grosería” y sus “errores de juicio” fueron a menudo subrayados, sobre todo cuando la web WikiLeaks reveló las declaraciones que hizo en Kirguistán, donde por ejemplo le respondió a un comensal que le hablaba de los problemas de corrupción: “Todo esto suena exactamente como Francia”.

En 2007, estuvo en el centro de otra polémica sobre las condiciones de venta de una de sus propiedades a un multimillonario kazajo a un precio mucho más alto que el que se pedía inicialmente.

Los desvíos de conducta de su ex esposa, Sarah Ferguson, con la que sigue manteniendo buenas relaciones, agregan ingredientes a esta historia: según varios diarios, Epstein habría volado al rescate de ‘Fergie’ para ayudarla a pagar sus deudas tras una intervención del duque.

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