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Cada quien vote con quien le dicte su conciencia. Archivo.

José Alfredo Espinal
Editor/Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana. Quince años y unos cuantos meses de gobierno, 4 de ellos administrados por Hipólito Mejía y 11 por Leonel Fernández han transcurrido desde el 16 de agosto del año 1996 hasta la fecha.
Hay quienes con ninguno de esos gobiernos guardan una comprometida relación, como tendrían otros y con sobradas razones.

Cada quien vote con quien le dicte su conciencia. Archivo.

Unos son cautelosos y otros desenfrenados al expresar sus puntos de vistas con relación al proceso electoral y sobre los candidatos a la Presidencia de la República.
A los aspirantes a la Presidencia y Vicepresidencia, la gente ya lo reconoce.
Muchas personas de diversas clases sociales y de convicciones religiosas encontradas, mantienen cierta relación de amistad con dirigentes y militantes de los diversos partidos del sistema político dominicano.
Ese pueblo votante ejerce por las razones que le perezca y se debe respetar, aunque con su decisión no elija a quien pudiera solucionar los problemas del país.
Unos están atados a un lineamiento de un partido político determinado, pero otros no.
Muchos quieren ubicar a las personas cuando han sido consistentes con sus opiniones, pero como el dice el dicho cada ladrón juzga por su condición.
Se entiende que quienes pertenezcan a un partido político no tendrían razones en negarlo. En primer lugar ese derecho les asiste como ciudadano y en segundo lugar no es un pecado ni tampoco un acto de ilegalidad.
Todos tienen derecho de opinar o ir a votar en las elecciones presidenciales a favor o en contra de uno u otro candidato determinado.
De igual manera, deben de respetar el derecho que tiene cada ciudadano para elegir al candidato o candidata de su preferencia.
Aquí cada quien defienda sus intereses de la mejor manera posible. Sean tolerantes y respetuosos por las pasiones y decisiones de cada ser humano.
Un Estado es administrado por un gobierno, pero no implica que el gobierno sea solo de un grupito. Es de todos, de los que están con sus lineamientos y de los que se manifiestan en contra.
¿A caso los impuestos solo los pagan los que se benefician directamente del gobierno? No. También los demás cumplen con sus deberes.
El juego de la democracia nos permite nuestras libertades, si no ¿Qué sentido tendría?.

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