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El caso Emely Peguero...¿Hemos tocado fondo como sociedad?...

Por Héctor Gómez
Especial/Caribbean Digital

Este lamentable caso de la jovencita Emely Peguero se suma a otros hechos que, por su naturaleza, nos deben llevar a una profunda reflexión.

Lo primero que uno piensa al observar, con rabia e impotencia, este tipo de hechos es cómo puede un ser “humano” cometer un acto tan cruel.

Máxime con una joven que, como Emely Peguero, estaba embarazada. Doble crimen.

La biblia establece que “el mundo entero yace en el poder del inicuo”. Definitivamente Satanás parece ganarle la batalla a Dios…

Las malas acciones, la envidia, los celos la traición, la avaricia triunfan sobre la bondad, la nobleza, la bonhomía, el amor natural…

Vivimos en un constante afán por obterner riquezas materiales, sin importar el medio para lograrlo.

“El fin justifica los medios”.

Si alguien hace un acto benéfico, de caridad, le llamamos estúpido, idiota, infeliz, “pendejo”….

“No lavamos ni prestamos la batea”. No hacemos el bien y si alguien trata de hacerlo, lo descalificamos, empezamos a levantar calumnias.

Es penoso que se parta de la premisa de que “quien se me acerca viene buscando beneficios de mi persona”…”algo quiere fulanito de mi”….

La amistad parece ser una especie en extinción. Son pocos los que calificamos como amigo. Se vive de la demagogia, de la mentira, del odio..

Mientras tanto, seguiré inculcándole a mis hijas las buenas costumbres, las normas sanas de convivencia y los valores y principios bíblicos.

Los mismos valores que me inculcaron mis padres. Trataré de seguir cultivando la vocación de servicio y el amor al projimo.

Estoy consciente que el caso es más complejo de lo que parece. Es un problema multifactorial, envuelve muchas aristas…

¿Hasta qué punto nosotros los padres somos culpables de toda esta inversión de valores que afecta nuestra sociedad?.

¿Hasta qué punto hemos sido muy permisivos e indiferentes?.

¿Hasta qué punto hemos mantenido un silencio cómplice y hemos contemplado este triste y desolador escenario con una actitud pasiva y cobarde?…

¿Hasta qué punto no hemos sabido asumir nuestra responsabilidad como padres?.

Hagamos una introspección y seamos autocríticos. Quizás encontremos las respuestas ante tanta barbarie y atrocidades que hoy contemplamos.

Hay una frase que reza “aquellos vientos traen estas tempestades”.

Otra establece que “se cosecha lo que se siembra”.

Lamentablemente, hemos tocado fondo por nuestra propia irresponsabilidad, nuestro poco carácter, por nuestro mal vivir.

No obstante, creo firmemente que podemos, entre todos, cambiar el derrotero por el que vamos.

La clave para ello es aunar esfuerzos y cambiar la manera y los modelos que, por antonomasia, hemos asumido como normas conductuales.

Obviamente, teniendo siempre a Dios como norte en nuestras vidas y seguir su Santa palabra, la biblia, y sus postulados y principios.

Dios siempre ha estado, está y estará con nosotros. El problema es que hemos sido nosotros los que nos hemos apartado de Su palabra.

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