Los pobres de la República Dominicana pasan todos los trabajos del mundo para recibir servicio de calidad en los hospitales públicas, mientras en la clínicas privadas el drama es casi igual, ya que allí el seguro médico cubre pocas cosas. Foto de archivo

JOSÉ ALFREDO ESPINAL

joseespinal.hoy@gmail.com

SANTIAGO, República Dominicana.-  ¿Señor, usted tiene seguro médico?, sí, le respondí a la secretaria del especialista con quien iba a consultar en una clínica privada de Santiago.

Al terminar la consulta médica, le pregunto a la joven, ¿Cuánto es?. Ella, muy simpática responde: RD$1,500 pesos señor… Por suerte en ese momento tenía esa cantidad de dinero y le pagué. Pero por curiosidad quise saber que cubría el seguro médico, y ella dijo con un poco de sarcasmos, señor, solo le cubre: RD$350 pesos.

Con cierta impotencia me marché de aquel lugar. Fue el pasado martes 27 de marzo de 2018 que acudí al centro de salud, en horas de la tarde. Omitiré el nombre de la clínica y el del médico que me atendió, la identificad de la secretaria en ningún momento lo supe.

Porque aquí el abuso, a mi juicio, no es del todo de la clínica y el médico, mucho menos podría ser de la secretaria que es una simple empleada por un salario a lo mejor de RD$15,000 o RD$20,000 mil pesos mensuales.

Sin dudas que el fallo, el abuso y la desconsideración es el negocio que en contra de los dominicanos, especialmente contra aquellos de bajos recursos que son las mayorías, están cometiendo las mal llamadas ARS, esas prestadoras de salud de distintos tipos y modelos. Pero tampoco se le podría cargar toda la culpa al sector privado que maneja el gran negocio de las ARS, sino a la irresponsabilidad de los gobiernos dominicanos por no enfrentar ese robo público.

El Gobierno sabe del gran negocio del sector privado y del gran sufrimiento de los pobres cuando acuden a buscar un servicio a un centro de salud privado, dizque confiados en un seguro médico que no sirva prácticamente para nada.

Pero mientras todo eso ocurre, las autoridades dejan a su suerte los hospitales donde debe acudir la clase pobre del país. Estos hospitales públicos ahora están recibiendo arreglos en sus estructuras físicas para cambiar su imagen, y eso es bueno. Esos centros de salud pública tienen un personal eficiente, aunque mal pagados, pero el personal médico y administrativo hacen un buen trabajo en la gran mayoría.

Sin embargo, a pesar de las mejoras que se les hacen, los hospitales carecen de medicinas y equipos de alta tecnología para brindarle un servicio de calidad a los más necesitados que desde diferentes puntos del país acuden a ellos por atenciones médicas.

Cuando en el país a mí me venden bienestar, en algunas áreas con logros que son indiscutibles, primero deben hablarme cómo es la calidad del servicio de salud público que reciben los dominicanos.

Me deben hablar primero de la seguridad pública, para que un delincuente no me arranque la cabeza en las calles o en mi propia casa.

También, deben hablarme primero cuando alguien me diga cómo en Perú por menos de US$15 millones de dólares voló la cabeza del presidente, mientras otros funcionarios van en camino, pero aquí, en la República Dominicana los funcionarios se llevaron en su manos y en las patas casi US$100 millones de dólares, y la única vergüenza que han recibido hasta el momento es que a algunos de ellos le quitaron la visa americana.

Cuando vea cambios de ese tipo, entonces pueden hablarme de bienestar.

He dicho…