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Diego Sosa

 Diego A. Sosa

Especial/Caribbean Digital

www. diegososa.info Twitter: @diegoasosa  FB: dasosa

 

 

Dos palabras muy parecidas con consecuencias muy diferentes.  Aunque su raíz es la misma, cada una nos lleva a caminos diferentes.  En el diccionario, estas palabras tienen un significado diferente al que se usa en el sentido laboral.

Diego Sosa
Diego Sosa

 

Las personas suelen buscar la eficacia, o sea, lograr lo que se quiere.  En otra definición, lograr hacer una tarea hasta su conclusión planificada. Ser eficaz es extraordinario.  Muchas personas no son eficaces, o sea, no logran lo que buscan o lo que se les asigna. Por eso buscamos personas que lo sean para delegar tareas, o para que nos presten servicios.

Hay personas que son perfeccionistas y trabajan como hormigas para lograr sus objetivos. Dan vueltas a las cosas para que no tengan imperfecciones y se castigan al encontrarlas. Prefieren no entregar un trabajo si no están seguras de su extraordinario resultado.

La perfección suele ser enemiga de la practicidad.  Hay tareas que tienen que ser efectuadas a la perfección, de lo contrario, no llegaría un cohete a la luna.  Un reloj con imperfecciones no daría la hora exacta y tendría que ser descartado.  Así, existe una serie de trabajos que la perfección es la prioridad, y sin ella el riesgo de desastre es demasiado alto.

En otras tareas es indispensable el resultado a tiempo, más que la perfección del resultado. No hacerlo a tiempo puede significar el fracaso.  Los perfeccionistas desaprovechan gran parte de su potencial, por miedo a las imperfecciones.  Una vez le preguntaron a Benjamín Franklin qué desearía cambiar en su vida si volviera a nacer; su respuesta: “Que me den la oportunidad que tienen los escritores de corregir los errores de la primera edición”.  Sí, por más que queremos sacar un libro sin errores, algo se nos va.  ¿Es tan importante utilizar cientos de horas en encontrar los últimos errores o posibilidades de mejora?  Para algunos sí; para mí es más importante utilizar esas horas en producir nuevas publicaciones.  Además, cuento con lectores que me ayudan enviándome las correcciones… los que me detractan por algún error que se haya pasado son una minoría.

Eficiencia es lograr el resultado esperado con la menor cantidad de recursos posibles.  Al lograrla podemos utilizar recursos en otras tareas.  Pero si necesitamos volver atrás con frecuencia a corregir las tareas por estar mal hechas, entonces los recursos no son bien aprovechados, al final no hemos logrado eficiencia real, sólo inicial.  Me refiero a las imperfecciones que no le restan al producto final.  Un libro plagado de errores puede ser rechazado, toda la inversión de tiempo, conocimiento y dinero sería un gran desperdicio.

José Alfredo, ser eficiente y eficaz sería lo que debemos buscar, como desarrollo en mi libro¿No tienes tiempo?  Cuando la perfección es primordial, la eficacia en lograrla debe estar por delante.  Si la perfección no es lo más importante, alcanzar lo máximo con el mínimo de recursos es el objetivo principal.  La decisión es nuestra, es una cuestión de actitud.

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