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Osama Bin Laden. Archivo.

Eugenio Taveras

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD./  La muerte del líder indiscutible de Al Qaeda, Osama Bin Laden, es el detonante para que el terrorismo se acreciente en esta aldea global en la que me tocó vivir.

Osama Bin Laden. Archivo.

Los talibanes en Afganistán ya se pronunciaron que vengarán la muerte del que hasta hace unos días le convenía tener con vida a EEUU, por el negocio descarado que él representaba para los “supuestos” terroristas, porque cuando me pongo a escuchar otras voces, tanto acorde con mis ideas como contrarias, llego a la conclusión que el principal terrorista en el mundo occidental y oriental es el propio Estados Unidos.

Son ellos, EEUU, los que andan buscando lo que le hace falta para cubrir sus ingentes y muchas necesidades dentro de su propio país, principalmente, petróleo, y los ejemplos más palpables y odiosos están representados por las invasiones a Iraq en 2003, con el pretexto de que Sadam Husein tenía un arsenal de armas biológicas, y Libia en 2011, hasta tal punto que muchos analistas llegan a la conclusión de que la muerte de Bin Laden ocurrió o se oficializó para tapar el bombardeo y masacre perpetrados en esta última a civiles indefensos, donde también hay petróleo. Y me sigo preguntando: ¿No tiene EEUU en su poder todos los armamentos habidos y por haber y nadie dice nada?

En América Latina les queda por invadir a Venezuela, la cual es uno de los países con la mayor reserva del oro negro a nivel mundial, sin embargo, parece que todavía no es tiempo, y lo harán en el momento que ellos consideren necesario, aunque esta intervención represente la muerte de millones de personas y tengamos que volver a escuchar las protestas del grupo Los Guaraguao, ya que eso a ellos poco le importa, con el fin de mantener su poderío, el cual inicia su declive inminente con la entrada de China a la competencia de ser la potencia del siglo XXI.

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