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Caribbean Digital

El número dos de Al Qaeda, Abu Yehia al Libi, ha muerto en Pakistán víctima del ataque de un avión no tripulado (drone) estadounidenses el pasado lunes, según ha confirmado la Casa Blanca. Se trata no sólo de un grave golpe a Al Qaeda, sino de una reivindicación para EE UU de la efectividad de sus polémicas operaciones con esos drones.

Según las citadas fuentes, el Pentágono y la CIA han obtenido confirmación de las autoridades paquistaníes de que Al Libi se encontraba en el complejo de viviendas atacado en Hesokhel, en una operación en la que fallecieron al menos 15 personas. La Casa Blanca autorizó tres ataques con misiles lanzados desde aviones no tripulados en Pakistán el sábado, el domingo y el lunes, en una notable intensificación del uso de esa técnica.

“Su muerte es parte de la degradación que ha tenido lugar en el corazón de Al Qaeda en los años pasados, y esa degradación ha mermado sus rangos hasta el punto de que no hay un sucesor claro para asumir toda la amplitud de sus responsabilidades, y eso pone especial presión en el líder de Al Qaeda después de [la muerte de Osama] Bin Laden, [Ayman al] Zawahiri”, dijo este martes en conferencia de prensa en la Casa Blanca el portavoz de Barack Obama, Jay Carney. “La muerte de Al Libi es un gran golpe contra el corazón de Al Qaeda”.

De acuerdo con el relato de varios funcionarios paquistaníes, dos misiles alcanzaron un recinto en la aldea de Hesokhel, poco antes del amanecer del pasado lunes. Esa comarca, una de las siete áreas tribales federalmente administradas (FATA), se ha convertido en el bastión de Al Qaeda y de los grupos talibanes que luchan contra la presencia de EE UU en Afganistán y contra los Gobiernos de Islamabad y Kabul que la respaldan. El del lunes ha sido el tercer ataque de dronesen otros tantos días y dejó 15 muertos.

“Era uno de los líderes más experimentados y versátiles en la cúpula de Al Qaeda, y desarrolló un papel crítico a la hora de planificar ataques contra Occidente”

Fuentes del Gobierno de EE UU

El Departamento de Estado norteamericano ofrecía un millón de dólares por cualquier pista que le pudiera llevar a dar con el paradero de Al Libi. “Era uno de los líderes más experimentados y versátiles en la cúpula de Al Qaeda, y desarrolló un papel crítico a la hora de planificar ataques contra Occidente, ofreciendo un gran control sobre los esfuerzos y las operaciones exteriores”, dijeron este martes fuentes oficiales norteamericanas, que anunciaron su muerte. “No hay nadie en este momento en los rangos de Al Qaeda que pueda reemplazar el nivel de experiencia que hoy ha perdido el grupo terrorista”.

“Interceptamos algunas conversaciones entre militantes. Estaban hablando de la muerte de un jeque. Aunque no citaron su nombre, hemos hablado con nuestras fuentes en la zona y creemos que se estaban refiriendo a Al Libi”, dijo un agente paquistaní a la agencia Reuters desde el anonimato. Según ese interlocutor, el prominente miembro de Al Qaeda resultó herido y fue trasladado a un hospital privado donde murió.

Un jefe miliciano había desmentido su muerte, recordando que no es la primera vez que se anuncia. Sucedió en 2009, tras un bombardeo en Waziristán del Sur. Sin embargo, en esta ocasión hay elementos que dan verosimilitud a esa posibilidad. Residentes en la zona contactados por las agencias contaron que un número inusual de insurgentes se reunieron en el lugar tras el ataque, mantuvieron alejados a los lugareños y, a diferencia de otras ocasiones en que entierran a las víctimas en un cementerio cercano, se llevaron los cadáveres. A la imposibilidad de acceso independiente a la zona, se añade la dificultad para identificar los restos, lo que supone que pueden pasar mese antes de que se confirme la identidad de los fallecidos.

La Casa Blanca autorizó tres ataques con misiles lanzados desde aviones no tripulados en Pakistán el sábado, el domingo y el lunes, en una notable intensificación del uso de esa técnica.

Al Libi (literalmente “el libio”, en árabe) es el apodo con el que se conoce a Mohamed Hasan Qaid, considerado el más prominente de los dirigentes de Al Qaeda tras Ayman al Zawahiri, su líder desde que las fuerzas especiales de EEUU mataron a Osama Bin Laden en mayo del año pasado, también en Pakistán. Licenciado en Químicas y con formación religiosa (de ahí que sus seguidores se refieran respetuosamente a él como “jeque”), se hizo un camino en la organización terrorista gracias a su capacidad para la propaganda y el manejo de los medios de comunicación.

“Al Libi ha estado en el meollo de los planes para reconstruir Al Qaeda e intentar volver a montar una campaña transnacional de terror. Esa es una de las razones por la que se le consideraba un objetivo de alto valor”, explica Sajjan Gohel, un analista de seguridad citado por Reuters.

La CIA le consideraba uno de los miembros más peligrosos de Al Qaeda. Según documentos encontrados en la casa donde se mató a Bin Laden y que se han hecho públicos recientemente, Al Libi, que aún no había cumplido 50 años, estaba entre el puñado de fieles a los que Bin Laden confío la difusión de la ideología del grupo a potenciales militantes, en especial a los jóvenes. Su imagen se hizo habitual en los vídeos de propaganda yihadista difundidos por la organización.

Al Libi fue capturado en 2002 por tropas paquistaníes que lo entregaron a las fuerzas de EEUU que acababan de invadir Afganistán. Entonces, fue encarcelado en la prisión de la base militar de Bagram, situada al norte de Kabul y considerada de alta seguridad. Tres años más tarde logró escapar junto a tres compañeros de celda, lo que añadió lustre a su currículo. Desde entonces, se ha escondido en las zonas tribales de Pakistán donde ha sobrevivido a varios ataques de drones. El pasado verano, cuando uno de estos mató a su compatriota Atiyah Abdel-Rahman, él pasó a convertirse en el número dos de Al Qaeda.

“Su muerte, si se confirma, será otro golpe significativo a Al Qaeda y otro ejemplo de que la controvertida política de atacar con drones está funcionando”, reconoce Gohel.

En los últimos meses el uso de drones está siendo objeto de una doble polémica. A la crítica de los grupos de derechos humanos sobre la ilegalidad de unas acciones que tildan de “asesinatos selectivos”, se ha sumado el daño a las relaciones de EEUU con Pakistán. El Gobierno de este país sufre una fuerte presión de su población ante el creciente sentimiento anti norteamericano y las víctimas inocentes que causan los bombardeos. Ayer mismo, convocó al encargado de negocios estadounidense para expresarles su “seria preocupación” por la última oleada de ataques, que ha dejado un total de 30 muertos.

Fuente: El País

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