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(Editorial del semanario católico Camino del 25-03-18)

Con el Domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa. Este tiempo es propicio para hacer una parada en el camino de nuestra vida. Estamos viviendo en una sociedad agitada, y llena de ruidos, que nos impide buscar un momento para mirar nuestro interior.

Estamos aturdidos por tantos acontecimientos que van haciendo callos en nuestra conciencia, llevándonos a una insensibilidad que espanta.

En el caso dominicano vemos hechos denigrantes. Acciones propias de sociedades primitivas. Violencia intrafamiliar llegando a niveles crueles, personas tomando la justicia por sus propias manos. La descomposición social está tocando fondo.

La Semana Mayor nos brinda la oportunidad de vivir con el Salvador de la humanidad su Pasión, Muerte y Resurrección. Ser diferentes. Beber en la fuente de vida que da sentido a nuestra existencia.

El momento nos llama al recogimiento, al perdón y a la reconciliación. No se puede continuar fomentando la chabacanería, el jolgorio y la alienación, sobre todo de nuestros jóvenes, que son las víctimas principales de una sociedad que promueve la vida fácil, el consumo devorador el vicio, y la corrupción.

Hacemos un llamado a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que contribuyamos a vivir la Semana Santa en su verdadero sentido. No la desnaturalicemos.

Vivirla de otra manera es transitar por una ruta paralela. Es equivocar el camino. Hagamos de estos días una verdadera Semana Mayor.