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El presidente ecuatoriano, Rafael Correa. Archivo

Caribbean Digital

Según publica la agencia de noticias cubana Prensa Latina, el Presidente denunció el doble rasero de Estados Unidos al declarar públicamente que esta situación solo corresponde resolverla al Reino Unido y a Ecuador.

Quito,  (PL)El presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó este miércoles aquí que su país no negocia la soberanía, ni mucho menos los derechos de un ser humano, como es el caso de Julian Assange.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Correa confirmó que las conversaciones entre las partes implicadas en esta crisis tras la concesión del asilo al fundador de Wikileaks no se suspendieron, pese al comunicado grosero cursado por el gobierno británico a Quito.

El Reino Unido advirtió de una posible incursión en la legación diplomática de Ecuador en Londres para arrestar a Assange de no ser entregado a las autoridades para su extradición a Suecia, donde es reclamado por presuntos delitos sexuales.

Una semana después, todavía la amenaza persiste debido a que no ha sido retirada de manera oficial, según afirmó el mandatario.

Correa dijo que el nivel del intercambio sí bajó al de funcionarios intermedios, aunque se espera que se pueda retomar a fin de que se le conceda el salvoconducto a Assange para que viaje a territorio ecuatoriano.

Señaló que se estudian estrategias legales y de acuerdo con las normas del derecho internacional para lograr el permiso para la salida del periodista australiano de ese país.

Expuso que la Convención de Caracas obliga a las naciones a entregar la autorización a fin de viabilizar el otorgamiento de ese estatus por un Estados a un ciudadano una vez evaluada su petición.

El Presidente denunció el doble rasero de Estados Unidos al declarar públicamente que esta situación solo corresponde resolverla al Reino Unido y a Ecuador.

Sin embargo, senadores en ese país estarían abogando por la suspensión a Ecuador de preferencias arancelarias concedidas a los países andinos en compensación a su lucha antidrogas, que, de acuerdo con Correa, terminaron por convertirse en un chantaje contra los beneficiados.

“La respuesta de este Presidente, de este gobierno y de este Ecuador es que se queden con sus preferencias, y no eso solo, estamos dispuestos a donar a esos Senadores algunos millones para capacitación en derechos humanos y algo de ética”, afirmó.

Refirió que de Estados Unidos no se espera ninguna garantía de que no vayan a juzgar a Assange sin el debido proceso, y afirmó que “y si las dieran, no le vamos a creer”.

Correa citó que las prácticas en ese país son tremendamente cuestionables, con la legalización de la tortura, los asesinatos selectivos y la violación a los derechos humanos de sus prisioneros.

Entre estos mencionó el caso del soldado Bradley Maning, acusado de filtrar información a Wikileaks, así como la existencia de la base de Guantánamo (en Cuba).

Además, enumeró la no adhesión de Estados Unidos a importantes tratados y convenios internacionales o a organismos judiciales, como el Pacto de San José, la Corte Internacional de La Haya y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, aún cuando en este último caso su sede está en Washington.

En cuanto a Gran Bretaña y a Suecia, Correa acotó que se esperaría algún gesto de no extraditar a Assange a territorio estadounidense, pero por ahora no han expresado su flexibilidad al respecto.

Refirió que el Reino Unido puede declinar a entregar al australiano de 41 años, como lo hizo en el caso del expresidente chileno Augusto Pinochet, alegando motivos humanitarios cuando estaba acusado de decenas de miles de muertes de europeos y latinoamericanos.

“Es claro que pueden no extraditarlo (a Assange), y sí se le puede interrogar en la Embajada de Ecuador en Londres”, afirmó.

Reiteró que ni su gobierno ni Assange se negaron nunca a que éste respondiera a la justicia sueca, sino que se demandó que se hiciera con la garantía de que no sería entregado a Estados Unidos.

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