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Palacio Nacional. Archivo

José Alfredo Espinal

Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana.- Es una frase del idioma inglés, en la que expresa la forma en que el nivel de algo o de alguien regularmente se hace más alto o más bajo, en una situación específica.

Y buscando como relacionar esa frase, vino a mi memoria la expresión del ministro de Educación, Andrés Navarro, después de que sufriera una caída durante el tedeum en el Altar de la Patria en honor al bicentenario de Francisco del Rosario Sánchez.

“Mi caída la tomo como un llamado de Dios, para no olvidar cuan frágil somos, sin importar rango o estatus, y me remite a mantenerme humilde”, dijo el funcionario recientemente en su cuenta de Twitter.

La expresión del ministro Navarro debería servir de ejemplo para aquellos funcionarios, en especial a los de la administración pública que se endiosan cuando asumen un cargo de cierta importancia.

Pero los pobres se olvidan que por más que se afanen en enriquecerse y hacer daños,  más tarde que nunca todo tiene su recompensa, según sus hechos.

Son acciones que se revierten cuando se cometen injusticias y luego, cuando le van pasando facturas, se preguntan ¿por qué me pasa eso a mí?.

Solo tienen que mirar la acera del frente, es decir, a los exfuncionarios de los gobiernos pasados. Aunque esos hoy amasan fortunas, penosamente viven muchos de ellos en el anonimato, desacreditados y lejos de volver al poder y al fanfarroneo que hoy presumen del gozo de una gloria pasajera…

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