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JOSE RAFAEL SOSA

Especial/Caribbean Digital

 La película Duarte Traiciòn y Gloria, de Kamajanes Films, (Franc Rosario) con un guión de Leo Silverio (director) y Agustín Cortes Robles, tiene un enfoque novedoso: a partir de la conversación de Duarte  (Iván García) con el Señor Urdaneta (William Simón) a partir de la cual se irá, mediante la técnica del viajar al pasado, la vida del patricio.obra

En algunos puntos se aparta de los hechos históricos (como en la muerte en  soledad de Duarte, pese a que fue acompañado de unos parientes cercanos), pero tiene el valor de exponer las inconsecuencias que sufrió sobre todo de la Junta Central Gubernativa  y de Pedro Santana. Va a ser  muy debatida  sobre en aspectos técnicos, históricos y artísticos, pero lo primero que se impone es felicitar al grupo que ha podido decir ahora: “La hicimos”.

Cuando se estrene, este jueves 30, el drama histórico Duarte, Traición y Gloria no habrá de dejar indiferente. Cuando se estrena un filme dominicano y sobre todo cuando trata un tema y un género inusables  (Duarte y Drama Épico), se siente la exigencia de la gente en espera de criterios para que el proyecto sea encasillado en el reduccionismo  de dos palabras: “buena” o “mala”.

Y no es el caso.  Evaluar el cine que hace en una nación sin una industria establecida, sin la social necesaria  conciencia  y  de cara a temáticas que demandan un juicio complejo, ni es tan simple, ni puede serlo.

El único hecho de haber hecho una película a contracorriente, el no haber contado con los respaldos y patrocinios, el implicar ser como ha sido, el proyecto independiente de una generación de profesionales salidos de la Escuela de Cine de la UASD, el haber logrado que por vez primera un planteamiento cinematográfico integral para los cines comerciales, las escuelas y colegios.

La proyección en premiere de la película deja una estela de comentarios que es de esperar levanten el interés en conocer el concepto y que se exprese en una boletería activa y creciente.

La población, sobre todo la niñez y la juventud, y muchos de los adultos que creen conocer la vida de Duarte,  deben ver el trabajo, con curiosidad y deseos de respaldar un proyecto bueno, no perfecto, pero valido en sus intenciones y aun en el caso de no coincidan con todos  planteamientos artísticos, técnicos o históricos. Hay que respaldarla con entusiasmo y sentido crítico.)

El país no se tenía una experiencia fílmica que, además de las vicisitudes para realizarla, caracterizada por una lamentable falta de respaldo de patrocinios empresariales, sumara la relación de venturas y desventuras pasadas por Juan Pablo Duarte en su lucha y que finalmente pagó su gesta patriótica con cárcel y exilio hasta morar lejos de la patria  en una Venezuela que le acogió como un desterrado político.

Es previsible que la crítica cuestione fotografía, iluminación en determinados momentos, el sonido de ambiente y de los diálogos y el  sello teatral de los enfoques, sin el uso en movimiento de tomas y detalles de cámara y la inexplotación de la dimensión épica de los hechos relacionados. Podrá haber polémicas y  críticas  y confrontaciones  en lo referente a lo artístico: la fotografía y la iluminación tienen tramos en que no se perciben con la consistencia visual.

Actoralmente, lo más relevante son los aportes de Josué Guerrero, por la fuerza que le imprime al personaje menos conocido del Patricio; del maestro Iván García (su soliloquio casi al final, en el espacio subterráneo de Fortaleza Ozama). Miguel Angel Martínez, tiene una de las mejores actuaciones  de su vida al articular gestualidad y expresión facial para cine con su Pedro Santana.

La película, que  se estrena en todas las salas de cine este jueves 30, incluyendo tres horarios escolares previos a las funciones ordinarias de la noche, es  instrumento educativo lleva a las nuevas generaciones una panorámica a fondo de lo que vivió y luchó el patricio Juan Pablo Duarte. 

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