Compartir
Moisés Navarro (izqda.) y Juan Manuel Parro trabajando en su oficina. | EM

Caribbean Digital

 

Dos estudiantes españoles trabajan desde marzo en el desarrollo de uno de los proyectos más ambiciosos de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), el sistema Galileo, el denominado GPS europeo. Cuando la crisis económica arrecia contra la educación y la investigación en España, dos estudiantes de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) colaboran en la élite de la ciencia del continente.

Moisés Navarro (izqda.) y Juan Manuel Parro trabajando en su oficina. | EM

Moisés Navarro y Juan Manuel Parro son los dos investigadoresque se embarcaron en la aventura de colaborar en este importante trabajo de la ESA. Ambos cursan un predoctorado en el prestigioso grupo Signal Processing for Communications and Navigation (SPCOMNAV) de la UAB y desde marzo participan en el European Space Research and Technology (ESTEC) de la ESA en la ciudad de Noordwijk, en los Países Bajos. Su colaboración transcurrirá durante los próximos dos años, hasta que regresen a España a elaborar una tesis sobre el trabajo realizado.

Un proyecto de formación internacional y de envergadura en tiempos duros para la investigación. En un momento donde la recesión económica provoca problemas financieros en los centros de investigación del país, tendrán “la posibilidad de trabajar en un equipo puntero”, reconoce Navarro, ibicenco de 26 años y licenciado en Ingeniería Electrónica, a ELMUNDO.es. Para su supervisor, el profesor Gonzalo Seco, les permite una aplicación práctica muy valiosa: “el hecho de estar en la ESA les permite acceder a equipamiento para generar y recibir señales único en el mundo“.

Para Antonio-López Salcedo, profesor de la UAB y responsable de Juan Manuel Parro, “los estudiantes tienen una oportunidad única, por trabajar en instalaciones de primer nivel y porque en la ESA está lo mejor de cada país”.

No les ha hecho falta convertirse en veteranos científicos para trabajar en el proyecto. Y, pese a su juventud y a contar con supervisión constante ayudarán a la mejora del sistema, y trabajarán “en los mismos proyectos que los profesionales de la ESA y con los mismos objetivos” explica Seco.

Mejora en la robustez de los receptores de Galileo

Ambos participan en el desarrollo de aspectos fundamentales para el sistema Galileo. Por un lado, Juan Manuel Parro investiga un problema creciente: el uso de señales de sistemas de navegación de manera ilegal. Intenta desarrollar técnicas que detecten las señales verdaderas y las falsas e intentar mitigarlo.

En el caso de Moisés, su trabajo se basa en el desarrollo de técnicas que permitan aprovechar la mayor precisión de dichas señales, evitando la susceptibilidad a los errores.

En ambos casos contribuyen a una mejora en la robustez de los receptores y a la consolidación del servicio. Un proyecto impulsado por la Unión Europea que tiene como objetivo consolidar un sistema de navegación europeo, que funcione de un modo autónomo con respecto al de EEUU.

Actualmente hay cuatro satélites en órbita que no permiten una independencia con respecto al sistema norteamericano, pero que supone un salto adelante para la configuración de un GPS europeo. Se prevé que en 2015 esté totalmente operativo.

“Galileo aporta una mejora en la calidad de señal y permite incorporar servicios que GPS no tiene por su antigüedad. Sin embargo, no pretende desbancarlo, sino cohabitar con él“, explica Moisés Navarro.

Dimensión internacional

Los dos contratos han sido financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad, cuyo objetivo es la formación de investigadores de alto nivel y con dimensión internacional, que puedan ser aprovechados en España. Una condición importante debido a la alarmante fuga de talento científico al extranjero.

Tanto Moisés Navarro como Juan Manuel Parro pueden servir de ejemplo para la investigación en España. Pulir los talentos en la élite de las instituciones científicas para contribuir al desarrollo de la ciencia nacional. Sin embargo, Salcedo opina que esta iniciativa es limitada y no va a suponer un antes y un después. “La situación seguirá siendo la misma yseguramente cuando vuelvan tengan que marcharse de nuevo al extranjero”, lamenta el profesor Seco.

Lo que sí demuestra Seco es que “los ingenieros españoles están todavía altamente valorados en el extranjero”. Pero al igual que su colega en la Universidad Autónoma, opina que “los incentivos para quedarse en el extranjero son mucho mayores que para volver”.

Pese a todo, mientras la investigación agoniza en España, dos estudiantes aprovechan la oportunidad de trabajar codo con codo con la élite científica internacional.

 

Fuente: http://www.elmundo.es

No hay comentarios

Deja un comentario...