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De los cincos dominicanos expulsados, dos son víctimas de la Resolución 12 de la Junta Central Electoral que, con el fin de desnacionalizar ciudadanos dominicanos de ascendencia haitiana, deja sin documentos de identidad a miles de personas.

Servicios/Caribbean Digital

Juanito (nombre ficticio) es un joven dominicano que, al igual que sus compañeros de séptimo curso de la Escuela Josefa del Carmen Toribio de Villa González, en estos días estaba recibiendo los exámenes finales.

De los cincos dominicanos expulsados, dos son víctimas de la Resolución 12 de la Junta Central Electoral que, con el fin de desnacionalizar ciudadanos dominicanos de ascendencia haitiana, deja sin documentos de identidad a miles de personas.
De los cincos dominicanos expulsados, dos son víctimas de la Resolución 12 de la Junta Central Electoral que, con el fin de desnacionalizar ciudadanos dominicanos de ascendencia haitiana, deja sin documentos de identidad a miles de personas.

A diferencia de sus compañeros, Juanito vive cerca de una comunidad donde vivía, desde hace más de 30 años, un grupo de haitianos que fue víctima de una redada de la Dirección General de Migración en la madrugada del martes.

Juanito, junto con sus dos hermanos de 22 y 26 años, fue llevado a Dajabón y expulsado hacia Haití, país que nunca había visitado y del cual no conoce el idioma.

Un amigo de los tres jóvenes, el mismo día de la redada, fue a Dajabón y llevó la cédula de identidad del hermano más grande y las actas de nacimiento de los otros dos, pero solamente el hermano con cédula pudo volver a entrar a su país, porque las actas de nacimiento no fueron aceptadas por los funcionarios fronterizos.

Lo mismo ocurre con otros dos jóvenes dominicanos, que vivían en la comunidad y que se encuentran en Ouanaminthe con su padre, de nacionalidad haitiana.

De los cincos dominicanos expulsados, dos son víctimas de la Resolución 12 de la Junta Central Electoral que, con el fin de desnacionalizar ciudadanos dominicanos de ascendencia haitiana, deja sin documentos de identidad a miles de personas.

A las 3:00 de la madrugada empezó el operativo de la Dirección General de Migración (DGM), que recogió alrededor de 300 personas que vivían en la orilla de una cañada. Minutos después de la salida de los oficiales de migración, una pala mecánica de Ministerio de Medio Ambiente entró en la zona de la redada y destruyó todas las casas de las víctimas, dejando un cúmulo de escombros que hoy están siendo reciclados por los vecinos. Los mismos vecinos dicen que ese tramo de cañada era un ejemplo de limpieza y cuidado.

Después de averiguar los hechos y recoger los testimonios de algunos haitianos que se quedaron, de vecinos dominicanos, del personal de la Escuela donde estudiaba Juanito y del hermano mayor de él, El Centro de Formación y Acción Social y Agraria (CEFASA) denuncia:

La brutalidad de la redada.

La falta absoluta de un marco legal que permita la invasión de propiedad privada para este tipo de acción.

La discrecionalidad, basada en la discriminación, de los criterios que aplican los funcionarios de migración para escoger los “extranjeros” que hay que “repatriar”.

La expulsión de ciudadanos dominicanos (por lo menos cinco) hacia Haití.

La mezquina alianza entre Migración y Medioambiente.

CEFASA ha dialogado en el día de hoy con la Sub-Dirección General de Migración de Santiago, que ha demostrado no tener instrumentos para cumplir con la misma Ley de Migración e investigar los casos que se le presentan.

Los dominicanos que fueron expulsados ayer son otras víctimas de la falta de voluntad política de cumplir la Ley de Migración del mismo Director General de Migración y por jerarquía institucional del Ministerio de Interior y Policía y de la Presidencia de la Republica.

 

Detenga eso, Presidente Medina.

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