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Cielo

JOSE ALFREDO ESPINAL

Joseespinal.hoy@gmail.com

CONNECTICUT, Estados Unidos./ Lo bueno de Dios es que está en todas partes. Él es amor y misericordioso.

Aquí en este país, muy lejos de la República Dominicana, la presencia del Altísimo se deja sentir en la vida de un ser humano cuando les abrimos nuestros corazones.

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Para los incrédulos es difícil dejarle entender que tan grande es el poder de Dios, mas para los que confiamos en su Palabra nos damos cuenta de su grandeza.

Sin  el amor y la misericordia de Jesucristo con nosotros no tendríamos razón de ser.

Estas palabras las digo porque creo en eso. Además,  por una razón especial y muy personal.

Un hermano a quien quiero bastante se encontraba en una situación difícil de su vida. Ya él no tenía alternativas. Quienes trataban de ayudarlo de una u otra forma habían tirado la toalla. Dijeron lo sentimos, ya no se puede hacer mas nada.

Mi hermano no se estaba muriendo. Él está muy bien de salud, pero estaba atravesando por una situación que le estaba mortificando su vida.

Los que tenían mas posibilidades de hacer algo por mi hermano ya habían abandonado. Su  esposa, sus hijos y los hermanos tampoco teníamos las posibilidades de ayudarlo. Solo esperar que el tiempo decidiera su situación.

Yo le había manifestado al pastor de mi iglesia la situación de mi hermano y también a ciertos amigos, antes de llegar a los Estados Unidos y reunirme con él.

Al hablar con mi hermano querido le manifesté que no se preocupara por la situación que sus demás hermanos lo íbamos a tener muy pendiente.

Además, le he manifestado que confíe en Dios.  Se que el Altísimo tiene la última palabra.

Desde que llegué a los Estados Unidos, todas las noches le pedía a Dios que tuviera misericordia por mi hermano. Le decía, Dios mío mi hermano solo cuenta contigo. Él necesita, por favor, que se haga tu voluntad por encima de cualquier otra decisión.

Le confieso amigos que Jesucristo nuestro Señor fue misericordioso.

A propósito, un hermano me dijo que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, según Hebreos 11-1.

Como Dios es misericordioso hoy mi hermano tiene una nueva oportunidad en su vida

Quiero concluir con la palabra, según San Mateo, del capitulo 7 al versículo 11.

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”

1 Comentario

  1. José Alfredo, me alegro mucho que se haya solucionado el problema que tenía tu hermano, que Dios haya obrado para que así fuera, pues dias antes de irte de viaje me hablaste al respecto y se lo mucho que te afectaba. Enhorabuena.

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